Argo: El cine como medio de rescate

Ben Affleck, guionista oscarizado por El indomable Will Hunting, cuenta con un numeroso clan de detractores. Su capacidad interpretativa ha sido puesto en duda, ya sea haciendo de héroe americano, en Armageddon o Pearl Harbor, o de superhéroe, en Daredevil. De lo que no hay la más minima duda es de que hasta ahora ha dirigido tres largometrajes, y los tres son buenos.

Debutó con una trama inteligente sobre una niña desaparecida haciendo a un barrio protagonista absoluto en Adios, pequeña, adios, con la que recogió un puñado de excelentes críticas. Tras ella, The town confirmó que estábamos ante un gran director de cine americano. En Argo, su tercera película, Affleck se aferra a un espectacular argumento histórico basado en hechos reales.

La trama gira en torno al suceso que llevó a Estados Unidos a realizar un rescate en territorio iraní con la excusa de rodar allí una película. La película ganará enteros entre los que no conozcan el desenlace de este insólito acontecimiento histórico.

El referente estilístico de la película se puede encontrar en Todos los hombres del presidente, la inmensa película sobre como se destapó el  “Watergate”. Y es que la historia reciente americana se ha contado en multitud de veces, y no siempre con éxito. Como muestra de la maestría me quedaría con la ya mencionada, a la que sumaría el JFK de Oliver Stone, o los 13 días de Roger Donaldson, sobre la crisis de los misiles de Cuba.

Otros dos actores directores han probado suerte en este subgénero saliendo victoriosos. George Clooney nos entregó la maravillosa Buenas noches y buena suerte, mientras que Robert Redford consiguió su película redonda recreando una estafa televisiva en Quiz Show: El dilema.

El mismo Stone ha sido responsable de uno de los mayores fiascos de este subgénero con World Trade Center. Nada que ver con el realista, crudo y depurado estilo de Paul Greengrass en United 93. Dos caras muy diferentes de un mismo 11S.

Si a un buen director le sumas un buen argumento, la película suele funcionar, y este caso no es una excepción. Affleck cumple delante de la cámara rodeado de una excelente trouppe de secundarios, entre los que destacan Alan Arkin y John Goodman.

La película cuenta con dos elementos que juegan claramente a favor del resultado final: el humor y la tensión. El Hollywood de los grandes estudios que refleja el filme es perversamente cómico. A medida que avanza el metraje este se reduce para dar paso al terror que inspira la vivencia de los protagonistas. Además, el trabajo de maquillaje y caracterización de los actores es de Oscar. Sumando esto a la gran ambientación se consigue una recreación muy precisa de lo sucedido.

En definitiva, estamos ante la tercera buena película del Affleck director, quizá desde ya uno de los grandes narradores del cine americano. Argo es también una declaración de amor al cine y a su factor humano.  Aunque en ella no aparezca ninguna espada laser, es un sentido homenaje a todos los niños que crecieron bajo la influencia de La guerra de las galaxias. Se intuyen unas cuantas nominaciones a la estatuilla.

A los que acudan al cine una recomendación: No tengais prisa por salir de la sala, los créditos cuentan muchísimo, y dejan como guinda las palabras del presidente Carter tras los hechos.

Calidad de la leche: Con label norteamericano, del bueno

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