Pequeñas mentiras sin importancia: Amor y comadrejas

Ya, ya se que llego tarde a Pequeñas mentiras sin importancia. Es de esas películas que se me escapan en el cine y luego me cuesta verlas en casa, pero bueno, nunca es tarde. Ostia puta, empiezo el artículo con un topicazo imperdonable… Mal empezamos… Bueno, aún tengo espacio para arreglarlo. De hecho el espacio para escribir un post es infinito ¿no? Vale… ya va, ya va… tranquilos.

Lo primero que he de decir es que Guillaume Canet tiene unos cojones enormes (o ovarios, antes de que me condene a muerte alguna feminista trasnochada), y no lo digo porque se los haya visto. Hay que tenerlos cuadrados para hacer una comedia dramática de 154 minutazos. Es un acto de valor, un acto de fe. Solo superproducciones como The Dark Knight Rises o directores como Spielberg o Scorsese se permiten esos lujos hoy en día. Y vaya si le salió bien la jugada al amigo Guillaume. Pequeñas mentiras sin importancia fue la película más taquillera en Francia en 2010, y un sleeper en mercados europeos como España.

Podemos hablar de la película como una superproducción emocional, lo es por metraje y por osadía. El planteamiento es sencillo, unas vacaciones en la costa de un grupo de amigos de treintamuchos. No quiero destapar más detalles de la trama y tampoco creo que sea necesario. Lo de comadrejas del título no significa que estemos ante una secuela de Madagascar, son protagonistas de uno de los gags, y además se puede decir que en algún momento estos animales si mimetizan con los protagonistas.

El principal valor de la película son los personajes. Llevaba años sin ver una película con unos personajes tan cuidados, tan trabajados. El resultado es francamente espectacular. No es fácil manejas a tanta bestia junta y aplicarles la dosis de comedia y tragedia adecuada. Francois Cluzet, el tetrapléjico de Intocable está soberbio. Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche… Todas las interpretaciones son nominables.

Canet nos deja además detalles de auténtico genio. El plano secuencia interior a exterior que abre la película siguiendo a Jean Dujardin (The artist) es antológico, de esos que podrían servir como ejemplo en las Escuelas de Cine. El otro gran logro es llegar al final de la película sin ganas de que acabe.

En definitiva, estamos ante un filme que emociona y que sitúa al espectador en medio de las tensiones y distensiones del grupo protagonista. Además de en texto, Canet también invierte en miradas que se entienden a la perfección. Es un triunfo del cine sencillo, a nivel técnico, pero que habla de las complejidades sentimentales humanas. Además puede llegar facilmente a un abanico muy amplio de espectadores, desde el cinéfilo talibán al consumidor de manta y peli un domingo por la tarde.

Actualmente Canet trabaja en su primera película USA, el remake de la francesa Liens de Sang, con Mila Kunis, Marion Cotillard, Zoe Saldana, Clive Owen, Billy Crudup y James Caan.

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