Guy Pearce: El último gran puto amo

El subgénero del cine putoamista tiene en John McLane a su máximo exponente. Bruce Willis encarna en la saga Jungla de Cristal a un tipo duro y con toque macarra capaz de salvar Nueva York estando de resaca. Entre disparo y disparo su discurso se centra en tacos y genialidades. A partir de los incidentes ocurrimos en el Nakatomi Plaza en 1988 cada año llegan a la cartelera un montón de indeseables crápulas que se ponen el traje de héroe, pero todos no alcanzan el nivel putoamismo. Guy Pearce, agente angelino en la excepcional L.A. Confidential y amnésico tatuado en la primera obra maesta de Nolan, Memento, no figuraba en las quinielas, pero su Snow de MS1: Máxima Seguridad, le ha convertido en el último gran puto amo.

La pena es que MS1 no tendrá secuela, porque ni ha funcionado en taquilla ni la crítica la ha librado de la quema, por lo que no volveremos a tener noticias de Snow. A veces no entiendo la profesión de crítico de cine. ¿Cómo le va a gustar MS1 a un septuagenario acostumbrado al cine de Garci y a acudir a la Seminci? Pues eso, le pones a escribir sobre una peli de una prisión espacial sin pretensión alguna y pasa lo que pasa, que la crítica es lapidaria.

En los ojos adecuados MS1 es un divertimento competente. Guy Pearce es enviado a una prisión espacial tomada por los presos para rescatar a la hija del presidente. Si sois tan frikis como yo enseguida os habrá venido una película a la cabeza: 1997: Rescate en Nueva York, o en su defecto 2013: Rescate en LA. En ella era otro puto amo, Kurt Russell, quien vestido de cuero y con parche en el ojo intentaba rescatar al presidente de los Estados Unidos de América de un Nueva York apocalíptico converido en prisión.

Puede que los efectos no sean los de los dinosaurios de Jurassic Park, y puede que el guión tenga más agujeros que un queso gruyere, pero hay que rendirse ante el personaje de Guy Pearse, un tipo que fuma, que tiene una frase para cada ocasión y que recibe ostias como panes. Junto a el encontramos a una simpática Maggie Grace, recordada por ser la Shannon de Perdidos y a Peter Stormare, que alcanzó su mayor gloria en el Fargo de los Coen.

A falta de Aliens, en el espacio veremos a unos cuantos villanos interesantes que no se lo piensan demasiado a la hora de disparar. Se agradece que los personajes sean de gatillo fácil. De la dirección se encargan James Mather y Stephen St. Leger, a los que hay que sumar al mítico Luc Besson en el guión, que como siempre deja su sello. En definitiva, un buen pasarratos para los que no buscan el sentido de la vida. Desde ya rezamos para volver a ver a Snow en una situación complicada. Si se deja el proyecto en las manos adecuadas, el personaje que encarna Guy Pearce puede liderar un peliculón.

Calidad de la leche: Consumir una vez abierta

Os dejo el trailer:

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