Diamond Flash: El primer Vermut

A tres semanas del estreno de Magical Girl, recien galardonada con la Concha de Oro al Mejor largometraje y la Concha de Plata al Mejor director para Carlos Vermut, ver Diamond Flash se convierte en imprescindible para todo buen cinéfilo. Cierto es que buena parte de ellos ya hicieron los deberes en su día, pero el peso que aún tiene Donostia ha dado a los que no se atrevieron a acercarse a esta marcianada el empujón definitivo.

Sin duda estamos ante una opera prima dificil de etiquetar. Tiene Tarantino, tiene Lynch, pero sobre todo tiene Vermut, mucho Vermut. Y aportar tanta personalidad en la dirección a un primer trabajo ya es una victoria.

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Los primeros 50 minutos avanzan impasibles, creando inquietud en cada escena. Son sin duda lo mejor de la película. Ya en la primera escena, en el hospital, vemos que Vermut no va a poner la cámara donde se supone que la tiene que poner. Veo además una carga dramática que me descoloca. Quizá porque ni el poster ni el título me hacian presagiar esta potencia emocional. Desde el desconocimiento me había hecho a la idea de que iba a ver un ejercicio de Retro Sci-Fi. Me equivoqué al querer completar el espectro de la promoción. Pero eso no ha penalizado a la película, ni mucho menos. La segunda mitad de la cinta cambia la inquietud por el desconcierto.

Estamos ante una película de piezas que encajarán entre sí, y como (casi) todas las películas de este subgénero, el total es irregular, porque algunos episodios brillan y otros no tanto. La que más me ha impactado es la escena casera de Violeta y Jaime. Las escenas de ligoteo en bar me han evocado a Happiness y al cine de Solondz, lo cual conlleva otro acierto. También es brillante la lectura del Tarot mediante cartas con animales prehistóricos. No todo encajará tras el visionado, por lo que el debate post-película también está asegurado.

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Se agradece que sean mujeres las que pueblen esta cinta casi en su totalidad. Quizá en un futuro se hable de las chicas de Vermut en lugar de las de Almodovar, pero el manchego lleva su inconfundible sello autoral hacia un abanico de público bastante más amplio que el de Vermut, que de momento tiene que conformarse con la pequeña sala del cine de culto.  En el casting de actrices brilla sobre el resto Eva Llorach, que construye una madre cargada de dolor y dispuesta a compartirlo con el espectador, porque Eva transmite y mucho. En el otro lado de la moneda habría que situar a Victoria Radonic, Violeta en la película, cuya actuación me ha parecido chirriar en ocasiones, sobre todo con sus risas en la escena de la tortura.

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En definitiva, estamos ante un muy prometedor trabajo en el que quizá estemos viendo como se levanta un futuro titán del cine. Además sus 130 minutos aseguran entretenimiento, y eso se agradece, más en unos tiempos en las que casi cualquier ejercicio autoral extremo desemboca en plomizos trabajos. Fumando espero… A Magical Girl.

Diamond Flash, la película que ¿emocionó? a Letizia Ortiz

Iago Fernández, responsable del área editorial de la revista Vice, señaló a Letizia Ortiz como una de las espectadoras de Diamond Flash, dato que pasaría desapercibido si no fuera porque no estamos presisamente ante una peli Disney y la Ortíz no fuera ahora mismo reina de España. Lo contó así en un artículo de El país: “Letizia, antes de despedirse, reconoció a mi amiga Rocío por haberla visto actuar en la película Diamond Flash. Es una película tan underground y minoritaria que no dábamos crédito. Ella respondió: ‘¿Qué pasa? ¿Qué tiene de raro? ¿No puedo ver cine?”. Iago  también cuenta como se encontró con Ortíz en el Ultrashow de Miguel Noguera, al que también vemos actuando en la película. Total, que Letizia reinando y Vermut con una Concha de oro. Historia de dos ascensos.

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La entrega (The drop): Amores perros de barra

Mañana de domingo en el Festival de Donosti. Sin resaca (Para que quede claro). La sala K1 del Kursaal se llena para ver La entrega (The drop). Muchos alicientes para los festivaleros:

1. No estamos ante un ejercicio de autor excesivo, y eso de vez en cuando se agradece en un festival.

2. Se trata del primer guión sobre su obra que realiza Dennis Lehane, autor de Mystic river o Shutter island, que ya ha escrito algunos episodios de The wire o Boardwalk empire. Palabras mayores.

3. Al frente del cast, Tom Hardy, uno de los intérpretes más inspirados del momento.

4. El punto más importante: Se trata de la película póstuma de James Gandolfini, que construye en la película en enorme personaje secundario.

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Segunda película  de Michael. L. Roskam y segundo thriller criminal. Con Rundskop (Bullhead) ya se ganó el favor de la crítica y una nominación al Oscar representando a Bélgica en la categoría no inglesa. El director demuestra un notable conocimiento del medio. Roskam ha puesto en las espaldas de los actores todo el peso de la película, y todos han respondido con creces.

Lo que en un principio parece un Tom Hardy plano se convierte en un enorme trabajo interpretativo. Con el paso del metraje su personaje va ganando aristas en cada minuto, y para el desenlace ya tenemos a un mastodonte. Noomi Rapace cumple con su rol de choni de Brooklyn, aunque debería repartir gloria con el equipo de vestuario, porque sus terroríficos chándals ayudan.

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Capítulo aparte el que merece James Gandolfini, al que le queda el consuelo de haber cerrado obra con una gran película y un gran personaje, uno de esos que le sientan como anillo al dedo. Un cocodrilo de barrio  que se aferra en valores que posteriormente destruye.

No podemos obviar el trabajo del belga Matthias Schoenaerts, que encarna a una auténtica mosca cojonera de los bajos fondos. Incluso es destacable el trabajo del joven Pitbull que encuentra Hardy en la basura, adorable en su papel de premisa.

Con los actores funcionando, el resto va rodado. The drop es una impecable muestra de cine negro que dificilmente va a disgustar a los amantes del séptimo arte. Logra entretener y es poseedora de un finísimo humor negro que nos ha regalado alguna carcajada en momentos de tensión máxima.  Dicho esto, debo decir que aunque la película tiene calidad, carece de la grandeza necesaria para alcanzar cotas más altas.

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Tras la proyección el público respondió con dos tandas de sonoros y sinceros aplausos. La primera para la película, la segunda para la dedicatoria a Gandolfini de los créditos. Los comentarios a la salida del cine era positivos y coincidentes. Dicho esto, sería una gran sorpresa que The drop consiguiera la Concha de Oro. La vemos demasiado convencional para esos jurados que siempre buscan rizar el rizo en los festivales. Toda la suerte del mundo para la película.

La película se estrena el 26 de septiembre. Podeis ver aquí el trailer:

 

Guardianes de la galaxia: Marvel fuera de órbita

Acudo al cine virgen de referencias de los Guardianes de la galaxia. No conozco su historia, su estética ni sus motivaciones, solo su existencia y pertenencia al clan Marvel. Con esto pierdo la capacidad para insertar en el texto detalles del comic, así que hablaré de los Guardianes solo como película, con lo que de entrada os ahorrais todas esas lineas sobre una supuesta infidelidad a la materia prima.

La película muestra sus cartas desde el inicio, sin trampa ni cartón. Y desde luego que tiene una buena mano: Personajes carismáticos, efectos digitales, humor y aire retro. Con esto la película se asegura captar tanto a jóvenes como a la generación que creció en los años ochenta, la que creció con el (venerado) walkman que porta Star Lord, que por cierto, se trata del primero modelo que la compañía japonesa Sony puso a la venta . Todos contentos, siempre y cuando se sepan apreciar las aventuras espaciales, y desde el entretenimiento.

Las comparaciones con Star Wars no se han hecho esperar, lo cual es todo un halago. La primera similitud es su arquitectura. Guardianes de la Galaxia levanta un nuevo universo, lo cual ya es todo un logro. El humor, las interrogantes familiares del protagonista o la visita a una de esas cantinas galácticas son algunos de sus puntos de encuentro. Quizá no alcance el tono épico ni incluya la carga filosófica de la saga de Lucas, pero suple esa solemnidad con toneladas de absurdidad.

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Los neo trekkies también pueden estar contentos, pues Guardianes de la galaxia tiene en el reboot de Star Trek parte de sus referentes, visuales y estéticos. Por momentos da la impresión de que el desenlace tiene lugar en el mismo escenario que el de Star Trek: En la oscuridad. Influencia JJ Abrams. Otras películas que podríamos emparentar son Galaxy Quest: Héroes fuera de órbita, y La guía del autoestopista Galáctico.

He leido en infinidad de críticas, quizá por contagio, que Guardianes de la Galaxia es la menos Marvel de las películas Marvel, idea con la que discrepo frontalmente. Cierto es que estos Guardianes están más cerca de momento de Linterna verde de que sus compatriotas superheroicos Marvelianos, pero el espíritu de la franquicia está presente en cada rincón. Si bien no tienen aún la trascendencia de Los Vengadores, multiplican los gags que tan bien funcionaron en la película de Whedon. Y ese sello es Marvel.

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Sobre el casting, solo confirmar que una vez más se ha acertado. Chris Pratt y Zoe Saldana funcionan de maravilla. Se agradece que no se optara por estrellones de Hollywood. Hubiera sido un gran error. El diseño de Rocket es espectacular. Gran trabajo el que ha realizado la maquilladora Margaret Castor. Entended que no he podido resistirme a escribir esta parida. Lo mismo ocurre con Groot (el árbol) y Batista, que también rinde fuera del cuadrilátero.

En definitiva, estamos ante una película que en otra manos podría haber sido un fracaso estrepitoso, pero el director James Gunn, apoyado por la “carta blanca” que le han dado los jefazos de Marvel, ha sabido darle personalidad propia a la película. Lo único que puedo lamentar es que no se haya hecho una versión sin disparos para poder disfrutarla con mi sobrino de tres años. Quizá nadie se atreva a realizar otro intento, pero para mi James Gunn es desde ya el principal candidato a dirigir la adaptación definitiva de Dragon ball al cine. Hollywood, NO HAY HUEVOS.

 

El niño: Pájaro derribado

El niño se ha convertido en el segundo gran fenómeno del cine español de 2014 tras el éxito de Ocho apellidos vascos. Aunque no llegará a las cifras totales de la primera, ya es un éxito en taquilla. Nuevo triunfo de la factoría Telecinco, que le ha dado a la película el empujón promocional que necesitaba.

Marketing aparte, hay una gran razón para ver El niño. Se trata de la primera película de Daniel Monzón tras Celda 211, ya un clásico del cine español. El director se ha armado de ambición para ofrecer un thriller fronterizo que no tenga nada que envidiar a las producciones USA, y viendo el resultado final puedo afirmar que lo ha conseguido.

La película nos presenta a dos policías: Luis Tosar y Bárbara Lennie, que intentarán dar al cuerpo lo que demanda: La foto de la incautación de un gran alijo de droga. Paralelamente, un joven chapuzas, interpretado por Jesús Castro, decide hacer carrera en el negocio del narcotráfico.

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El mayor logro de El niño son sin duda son sus secuencias de acción, destacando sobre todas ellas las que implican a cielo y mar, con helicóptero y lancha como protagonistas. Se ve que Daniel Monzón metió horas de pequeño con el helicoptero de Playmobil. Su ejecución me recuerda al cine de Paul Greengrass, en especial al de Capitán Phillips, con retazos del Michael Mann de Corrupción en Miami. La película no pierde en las comparaciones, por lo que se puede decir que, en este sentido, el trabajo de Monzón es mayúsculo. Trabajo que va acompañado de un gran fotografía.

Hay decisiones muy acertadas, como ese comienzo en el puerto que tanto ha recordado a la excelsa segunda temporada de The Wire. Excelentes localizaciones y una inteligente puesta en escena que hacen que nos traslademos de manera rápida del cine a la sombra del Peñón de Gibraltar.

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La trama nos involucra en temas de actualidad latente, como Gibraltar (vemos hasta a los famosos monos), los problemas en la frontera con Marruecos o el narcotráfico. Incluso lanza un guiño al islote de Perejil y a su sonado episodio. Por suerte la película omite la crítica social y el lenguaje ejemplarizante. Era muy fácil caer en la moralina, en las drogas son malas, en el discurso populista. Aquí lo que importa es la investigación policial.

No todo funciona en El Niño. Su tercer cuarto no está a la altura y detiene su ritmo frenético, lo que nos lleva a pensar que recortando un cuarto de hora el resultado final se vería beneficiado. Por el camino encontramos alguna escena que sobra, como la sonrojante escena de “Sex in the beach”, que parece un copy paste de algún bodrio adolescente. Por suerte su duración es escasa. También me he llevado una ligera decepción con la partitura del imprescindible compositor Roque Baños, que a pesar de algún gran pasaje no me ha terminado de convencer. Más acertado el uso de algunas canciones, por momentos en claro homenaje al cine quinqui español.

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En cuanto al reparto, me ha llamado mucho la atención la de palos que le han caído a Jesús Castro por su actuación. Si bien no pasará la historia, sería injusto criticarle por no tener un abanico gestual amplio, puesto que su personaje no lo requiere. No olvidemos que su papel es el de un chico de barrio sin demasiada formación, por lo que pintarle de “Lobo de Wall Street” habría sido un tremendo error. Más afortunados están sus compañeros de fatigas. “El compi”, interpretado por Jesús Carroza, es el encargado de introducir el humor, que ayuda y mucho a hacer llevadero el thriller. Veo influencia directa de la reciente El mundo es nuestro. Por momentos, el niño y el compi parecen una versión mainstream del culebra y el cabesa. Igualmente brillante el trabajo de Saed Chatiby, que interpreta a Halil,  y que avanzada la trama se transformará magistralmente en Özil (ya entendereis a que me refiero). Este trío de actores encajaría a la perfección en una hipotética secuela de Barrio. Además la moto de agua ya la tienen.

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Luis Tosar se enfrenta a un personaje que no está a la altura monumental de Malamadre, pero una vez más sale victorioso. ¿Podemos ya hablar de Tosar como uno de lo mejores españoles de todos los tiempos? En mi opinión, rotundamente sí. Barbara Lennie cumple, aunque con el metraje va perdiendo peso gradualmente. Lo contrario que le sucede al siempre excelente Eduard Fernandez.

En definitiva, estamos ante un thriller fronterizo con una gran fortaleza, más brillante por momentos que en conjunto, que dejará huella en la manera de rodar secuencias de acción en España. Es portadora de la ambición que tanto demanda el cine español. Intuimos una merecida lluvia de nominaciones a los Goya para la película.

A PARTIR DE AQUÍ… SPOILER. (NO LEAS A PARTIR DE AQUÍ SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA)

Sobre el final de El Niño

Con el cierre de la trama se lanza una incógnita. Se nos muestran imágenes de un camión en el puerto, intuimos que bien cargado de nada legal. Se oye una conversación telefónica en la que un hombre le dice a otro “Encárgate de recoger a los niños a las 5” o  algo similar. Hemos visto que a raíz de esto se han sucedido los comentarios del tipo “No he entendido el final” y la verdad es que he podido leer unas cuantas versiones diferentes. Tenemos la nuestra:

1. El compi empieza carrera en la policía, pero no abandona su periplo en el narcotráfico. El es el nuevo topo.

1+. Versión mejorada. El compi es el topo, y habla con su nuevo socio: El padre de su novia.

Y ahora algunas versiones que circulan por internet…

2. La llamada solo es síntoma de que el narcotráfico continúa. Los personajes no nos tienen que resultar familiares.

3. (La mejor) El que habla es Luis Tosar. Desde el principio de la película el auténtico capo. El es el que lleva la trama por donde quiere por su beneficio. El gran titiritero.

4. A Eduard Fenandez nada le salpica y continua con sus labores de enlace de la policía.

5. Ninguna respuesta es correcta.

Podeis hacer vuestra versión en los comentarios, poniendo OJO SPOILER para que nadie sea destripado.

Oblivion: El apocalipsis según Stendhal

Me acerco tarde al visionado de Oblivion, pero la experiencia sin duda ha merecido la pena. Mi primera reflexión me lleva al momento de su estreno. Tal vez el poster de la película, con Cruise escopeta futurista en mano, no fue la mejor forma de vender un filme más espiritual que frenético. Estamos ante una película Sci-Fi del subgénero “El hombre y (lo que queda de) la tierra”.

La alineación está clara. El director Joseph Kosinski juega con un nueve puro, y no, a pesar de lo que pueda parecer no es Tom Cruise. Se trata del director de fotografía chileno Claudio Miranda, que realiza una excelsa labor bien secundado por el departamento de FX. La película es visualmente deslumbrante. Cruise se limita a jugar de mediapunta, a hacer de enganche entre la película y el gran público. Miranda y Kosinski ya dieron muestras de su potencial en la también brillante Tron: Legacy.

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Pero no solo funciona a nivel visual, también lo hace a nivel sonoro. Si para poner la música a Tron, Kosinski fichó a Daft Punk, para Oblivion nadie mejor que M83. Los franceses ya han demostrando en cortes como Midnight city que son especialistas en crear atmósferas, y es esa idea la que desarrollan en la gran banda sonora que han soñado para la ocasión. Como punto álgido, el main theme de la película con la voz de Sussane Sundfør, de largo la mejor canción para cine de la última temporada, y puede que de los últimos años. Una pieza maestra que sintetiza a la perfección todo el universo físico y sentimental de la película.

El ya mencionado Cruise cumple en su función de estrella, si bien detecto un par de errores de casting en la película: Un Morgan Freeman prescindible y desaprovechado, y un Nicolaj Coster Waldau, que por físico y estética parece más bien parte de otra cinta.

El discurso de Oblivion no queda exento de crítica. Al igual que el reciente remake de Robocop. la película de Kosinski reflexiona sobre el uso de drones y tecnología no tripulada. Un futuro a merced de las máquinas con resultados similares a la era post-Skynet. La era de la robotización ya está aquí, y prueba de ello es que buena parte de vosotros está leyéndonos desde un smartphone. Oblivion es en conjunto una prueba de resistencia humana. Deberíamos aplicarnos el cuento.

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Pero no es oro todo lo que reluce. A pesar de su preciosismo Oblivion está lejos de ser una gran película. Su gran lastre se encuentra en la parte anterior al desenlace, donde por momentos se vuelve árida. Tras esa travesía por el desierto, Oblivion recupera pulso en el final. Lamentablemente esto no la salva de la idea de que la narración rinde muy por debajo de su tremenda estética. A pesar de esto, Oblivion es un muy interesante trabajo de ciencia ficción que hará las delicias de buena parte de los fans del genero. Si Kosinski logra equlibrar sus películas nos va a dar muchas alegrías.