La invitación: Una fiesta de mierda

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Netflix nos ha dado la oportunidad de repescar The invitation, ganadora en el Festival de Sitges 2015 que hace unos meses tuvo un estreno limitado en las salas españolas. Un thriller cuyo punto de partida es la clásica reunión de amigos que deciden hacer frente al todopoderoso “Ya te llamaré y quedamos”. Pero no queridos lectores, no esperéis en The invitaron un fiestón al estilo Project X o Malditos Vecinos. Lo que debía ser una tranquila velada de reencuentro pronto se convertirá en una auténtica fiesta de mierda.

El guión por momentos está cogido con alfileres. Es difícil justificar que tras los reproches y momentos rarunos todavía haya quien no coja la puerta y se de a la fuga. Y así me he pasado medio metraje, diciendo que yo al de 5 minutos ya me hubiera pirado. Falta solidez narrativa y, en más de un pasaje, se echa en falta un mínimo de credibilidad. La dirección de Karyn Kusama (Aeon Flux, Jennifer’s Body) tampoco es ninguna maravilla.

A pesar de todo esto, The invitation guarda una sorpresa para los que lleguen al fin de fiesta, una escena final sublime, un WTF que deja con ganas de más. Lástima que llegar hasta ella no sea precisamente un camino de rosas. En definitiva, estamos ante un thriller casero que no pasará a la historia de las vencedoras en Sitges. Eso sí, si lo que quieres únicamente es pasar el rato, la película funciona como un buen entretenimiento.

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La verdad duele: Will Smith contra el domingo americano

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Tras un discreto paso por los cines, Concussion, titulada en España La verdad duele, recuperó repercusión gracias a un tweet de Gerard Piqué tras una derrota del Real Madrid que levantó ampollas entre los seguidores blancos.

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Mi desconocimiento de la historia real en la que se basa era total. De hecho tuve que revisar que había puesto la película correcta tras ver que el filme empezaba hablando de fútbol americano. Pero no era un error, Concussion no es cine deportivo, pero habla de una auténtica final, la que jugó la todopoderosa NFL contra el doctor Bennet Omalu. Este último asoció el alzheimer precoz y otros problemas cerebrales a los fuertes impactos que recibían los jugadores de fútbol americano durante su carrera. La liga, con apoyo del sistema, hizo todo lo posible por tirar abajo la teoría y desacreditar al doctor Omalu.

Estamos ante una película tremendamente irregular que por momentos hace honor a ese título tan de sobremesa con el que nos han deleitado los traductores. No se puede negar que funciona como entretenimiento de digestión fácil, pero tampoco que en ningún momento alcanza la trascendencia que el director Peter Ladesman quiere darle. La mayor cota que se alcanza es la corrección.

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Will Smith no está demasiado fino en su interpretación de Bennet Omalu. El actor es víctima de un guión que intenta meter con calzador otras historias menores como el romance del protagonista con Prema Mutiso, interpretada por Gugu Mbatha-Raw. Una historia de amor instantánea y sin fundamento que en momentos como el del baile en la discoteca provoca vergüenza ajena. Quizá lo más destacado del apartado interpretativo es la breve pero intensa interpretación de un David Morse dejadísimo para la ocasión. El actor de Massachusetts puede presumir a sus 62 años de interpretar a secundarios que siempre funcionan. Morse es uno de esos tan necesarios obreros de la construcción interpretativa, un peón en un terreno de egos.

La sensación final que se le queda a uno tras ver la película fue que la tremenda lucha de Omalu apenas ha servido para nada. Los que se queden con ganas de ver un gran título del subgénero “El hombre contra la megacorporación” pueden acercarse a la extraordinaria El dilema, sobre la lucha de un hombre contra la ‘mafia’ tabacalera. Eso sí es gran cine americano.