Escuadrón suicida: DC viene de DeCepción

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Tras la decepción general que supuso Batman v. Superman: El amanecer de la justicia, Escuadrón suicida, con otro tono y otro director (David Ayer) lo tenía todo para levantar a DC. Los trailers prometían humor, acción y una embriagadora dirección artística. Prometía… porque tras salir del cine Escuadrón suicida solo acentúa los problemas argumentarles de una franquicia que parece más preocupada por aparentar que por ser.

No empieza mal la película, dejándose de pajas y relleno para deleitarnos con unos 20 minutos iniciales que se basan en un ágil reclutamiento. Las presentaciones no hacen más que aumentar el tamaño de una burbuja que pronto acabará explotando. Y es que la película no se sostiene. En Batman V. Superman los enemigos no lo eran tanto, y en Escuadrón suicido los malos están muy lejos de serlo.

El impuesto Smith

El Deadshot de Will Smith es quizá el villano menos interesante de la función, y curiosamente el personaje con más protagonismo y minutos en pantalla. Ese es el precio que ha pagado DC por contar en un actor que prácticamente cuenta sus películas por papeles protagonistas en las mismas. Lo peor es esa forzadísima carga dramática que le viene añadida. En ocasiones parece un repaso por la carrera del actor, con momentos de acción a lo Soy leyenda y pasajes paternofiliales del tipo En busca de la felicidad. ¡Que gran error!

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La que si sale victoriosa en el casting es sin duda Margot Robbie, dando vida a una Harley Quinn para la posteridad. Un auténtico espectáculo en cada una de sus apariciones. Ni siquiera el mismísimo Joker consigue darle la réplica. Y es que en todo en lo que destaca Quinn flaquea el nuevo payaso, el peor que ha dado el cine hasta el momento. Un personaje plano, ñoño e interpretado sin alma por un acomodado Jared Leto. Su interpretación hace más grande a Nicholson, y sobre todo al irrepetible Guasón de Heath Ledger.

Viola Davis, que realiza el papel equivalente a Nick Furia en Los Vengadores, también convence interpretando a una auténtica perra de Satán. Mención aparte merece el mierda-personaje que le han puesto a la pobre Clara Delevingne. Un personaje mitad mujer florero-mitad embrujada que no interesa lo más mínimo. Mención especial a la infrahistoria de su origen a lo Indiana Jones. Todas sus intervenciones provocan vergüenza ajena, y no por su culpa.

Si por algo se salva de la quema total la película es por su tremenda banda sonora, un auténtico espectáculo. The animals, Queen, Rolling Stones, Eminem, Twenty One Pilots… Sin duda la película pisa sobre seguro jugando con clásicos de ayer y de hoy en lo que por momentos parece un gran videoclip. La pena es que todo quede vacío de contenido. Todo el mensaje político que respiraba el interior de Batman V. Superman es enterrado y sustituido por moralina barata de primero de Walt Disney.

Tras este nuevo paso en falso de la franquicia, las expectativas ante la película de La liga de la justicia serán mínimas. Quizá en ese momento Snyder consigue levantarse. La clave del éxito está muy clara: Un buen guión.

Election: La noche de las bestias. Halloween para adultos

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James DeMonaco (Desconocemos su relación con el Principado) empezó la saga de la purga con un tremendo bodrio que partía de una genial idea. Una noche al año los americanos podían salir a matar sin que ello fuera considerado delito. En este trasfondo, nos encontramos la típica película de invasión casera, casera sin gas, o sea, de las malas. Vista la rentabilidad de la cinta, el estudio preparo otra secuela low cost con DeMonaco (si pones una I después de la N podrías invocar a Satanás) de nuevo al mando. Esta vez el director nos mostró la purga de verdad, nos enseñó lo que pasaba en la calle. El resultado fue tremendamente satisfactorio. Cine antisistema desde el sistema, y el origen de su propia iconografía, caretas blancas en tiempos oscuros.

Y en esa línea comenzaba Election, la tercera entrega de esta exitosa saga. Con aún más contenido político, y con el desarrollo de las líneas estéticas que dejó Anarchy. La primera hora de la película consigue enganchar gracias a todos los WTF, con la noche de la purga convertida en toda una festividad. Entre tanto, una candidata a la presidencia americana intentando sobrevivir, con ayuda del guardaespaldas Frank Grillo, en un auténtico infierno de asfalto.

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Las influencias son claras. La principal es 1997: Rescate en Nueva York, con Grillo en el papel de Snake Plissken, intentando salvar a la clase política. La segunda es The Warriors, con una ciudad tomada por las bandas, bandas ataviadas con ropajes que nos acercan a la tercera gran referencia: Mad Max: Fury Road. El carnaval veneciano en la dirección artística es la versión low cost de lo que nos ofreció el pasado año la dirección de Frank Miller.

Y todo iba bien… Hasta que las ideas se agotaron y la película se convirtió en una ensalada de disparos y hostias. Como bien apuntó mi amigo Julen “El final es una película de Jean Claude Van Damme” (Con todos respetos a JCVD). Es como si de pronto la construcción sólida levantada en la primera hora de película se hubiera venido abajo. Quizá el problema resida en el propósito de contentar al verdadero público de la cinta, cinéfagos amantes de la acción de videoclub, pero tras ofrecer un sólido discurso político Demonaco deja tirados a los que buscábamos algo más.

En el apartado interpretativo, Grillo demuestra auténticos signos de fatiga en su segunda participación en la saga. Su personaje debió limitarse a Anarchy. Elizabeth Mitchel tampoco atina con su pobre versión rubia de Pablo Iglesias, a la que podríamos rebautizar como la coletas.

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En definitiva, un gatillazo cuando más estábamos disfrutando. Eso sí, si hay cuarta purga volveremos a caer. Eso no lo dudeis ni un minuto. Nos la volverán a meter con el trailer, y picaremos de nuevo. Si es que antes no se impone esta ‘curiosa’ celebración. Desde luego que Trump tiene potencial para ser uno de los padres fundadores.