Archivo de la categoría: Críticas

La noche más oscura: El imperio contraataca

Jessica Chastain la noche más oscura

Nunca pensé que la directora de la entretenida Le llamaban Bodhi (1991) podría acabar jugando en la primera división del cine norteamericano. Tras la película surfera de Keanu Reeves llegaría el infravalorado apocalipsis de Días extraños, a la que le siguió el prescindible suspense de El peso del agua, película que si pasa a la historia será por las escenas de Elizabeth Hurley ligerita de ropa. A ella le siguió la destacable obra del subgénero del cine submarino K-19: The widowmaker, UEFA en una liga donde Marea Roja o La caja del Octubre Rojo juegan la Champions.

Hasta la oscarizada En tierra hostil nadie tomó en serio a la Bigelow. La película sobre los artificieros en territorio iraquí dió la campanada en 2008. Un drama de alta tensión que mezclaba espectaculares escenas de campo, en ocasiones terroríficas, con el intenso drama personal de un brillante Jeremy Renner, un drama que es el que vive todo una nación. Entre desactivación y desactivación nos mostraba aquello de lo que nos habló Coppola en Apocalypse now, el horror de la guerra.

atentado la noche más oscura

No ha sido hasta 2013 cuando Kathryn Bigelow nos ha entregado su mejor filme hasta la fecha. Siguiendo la estela de oriente medio que tan buenos resultados le dió en su anterior película, nos hace ser testigos de la caza del terrorista por antonomasia, del enemigo público del primer mundo reciente, del hombre del saco moderno, del nombre en código OBL. Eso es Zero Dark Thirty, los hechos acontecidos en La noche más oscura de la historia reciente de los Estados Unidos.

La directora plantea una interesante estructura triangular, donde la base se mantiene y los lados laterales se estrechan hasta llegar a un vértice. Tras muchos nombres árabes, muchos lugares árabes, muchas tensiones políticas y muchos atentados, se nos dirige al pico, al dia y hora de la operación para matar a Bin Laden. Un ascenso a un ocho mil que la directora dirige con rigurosidad, efectividad y estilo, acercándose en ocasiones al documental pero aplicando la ficción americana.

jessica chastain la noche mas oscura

Durante la travesía encontramos las sombras de los métodos de actuación del ejército USA, inyectado por la necesidad de venganza y el terror general que afectó al pueblo norteamericano en los primeros años Post-11S. Bigelow decide con criterio no meterse en pantanos, ni hacer una crítica de los métodos, ni mucho menos una oda, que sea el espectador quien juzgue después de los créditos. Eso hace que el resutado del relato mejore, si bien nos llega un ligero mensaje tras acabar la película: La venganza, por muy frio que esté el plato en el que se sirve, deja mal sabor de boca.

Y ahora viene lo que para mi es lo mejor de la película: Jessica Chastain. Es la protagonista absoluta de la función. La película recae sobre ella, y ella eleva un peldaño más el resultado final. Inteligente, dura, valiente, lista, terca, irascible y finalmente humana. Un personaje obsesionando con completar su misión, una obsesión que también es la de todo un pueblo. Para mi, uno de los mejores papeles femeninos de los últimos años y la última gran puta jefa. Es todo lo que busco en una chica.

la noche mas oscura vision nocturna

Cazadores de mitos

El antagonista en este caso es un antagonista fantasma, el gran unicornio blanco, el bigfoot, el abominable hombre de las nieves, un personaje omnipresente a pesar de su ausencia, Osama Bin Laden. Un tipo que como el Zodiac de Fincher también mandaba mensajes a sus víctimas e investigadores, pero en este caso en forma de atentados.

Tecnicamente la película es indiscutible. No hay nada en ella que no desprenda realismo. Las escenas a pleno sol de Apocalypse now contrastan con las escenas nocturnas de los sigilosos Black Hawks. Cayendo en el tópico se debe afirmar que es una película oscura, es al cine bélico lo que El imperio contraataca a la saga Star wars.

No voy a entrar a valorar la rigurosidad de la trama y desconfiad si alguien lo hace, puesto que dudo que tengais amigos que puedan desvelar secretos de estado norteamerricanos. Si es así preguntarles también por JFK, y sobre todo por el Area 51 que me pica la curiosidad. Os recomiendo entregaros a esta trepidante investigación sin prejuicios, la ocasión lo merece.

la noche mas oscura chastain bandera americana barras y estrellas

Todo hace presagiar que la Bigelow se enfrentará a su segunda nominación al Oscar de Mejor directora. Visto lo visto, La noche más oscura estará entre las favoritas. Veremos hasta donde llegan estos cazadores de mitos.

Calidad de la leche: Leche de unicornio recien ordeñada.

ROMPE RALPH: Sí, deseo guardar la partida

Rompe Ralph en terapia de grupo con Bowser, Blanca, Zangief...

Por Samdra

En mayor o menor grado de intensidad, todos nos hemos amarrado alguna vez al poder del flecha arriba-flecha abajo-círculo-start y hemos dedicado horas insensatas a destrozar ladrillos con Mario, impulsar a Sonic por espirales vertiginosas y mamporrear el mando con la esperanza de desbloquear los ataques especiales de Chun-Li. El imaginario de videojuegos de una generación que cumple el cometido de activar el sensor nostálgico en el espectador que se acerque al cine a ver el último ¡ZASCA! de Disney a Pixar: Rompe Ralph.

Su director, Rich Moore –uno de los tipos detrás de episodios de Los Simpsons y Futurama– ha concebido un enorme salón recreativo animado donde los clásicos juegos Arcade conviven con los modernos shooters de alta definición para dar respuesta a una fantasía Toystoriesca: ¿Qué hacen los personajes de videojuegos cuando no les vemos?

Jane Lynch

Es una historia sencilla de villano amargado que un día decide dejar de serlo, y para conseguirlo, recorre todas las plataformas que sean necesarias para alcanzar la medalla que le permita ser héroe por un día y ganarse el afecto de sus compañeros de partida. Busca cambiar las tornas con el protagonista de su aventura animada –Félix–, y, por una vez, ser el que repara en lugar del que siempre destruye. Pero no es consciente de que su renuncia puede condenarles al infierno de la avería y desterrar a sus amigos al olvido.

La película, como cualquier videojuego que se precie, funciona a tres niveles: fácil, medio y experto. El usuario más avanzado –en edad– podrá acceder sin problemas al subtexto que destila los ya muy sobados valores de las compañías del señor congelado: sé tu mismo –blablablá–, no importa lo que piensen de ti sino lo que tu sabes que eres –blablablá–, juntos podemos combatir cualquier mal –blablablá–. El acierto aquí es que, excepto en momentos especialmente explícitos emocionalmente entre nuestro protagonista Ralph y la versión punki moderna de la Mérida del Brave de Pixar, todo eso queda recubierto por una suerte de homenaje a los videojuegos de ayer y hoy.

Wreck-It_Ralph-203

Así, el gamer más entregado tendrá a su alcance todo un mundo de huevos de Pascua (ese avanzar frente a una pared, esos movimientos de la generación 8 bits de los habitantes de “Repáralo Félix”) que agradecerá con una sonrisa de soberbia en saberse el más experto de la sala. Como aquel Seth McFarlane que cede un cameo a Mario en un episodio de Family Guy para que aplaste a la tortuga asesina de Stewie.

Pero también resultará accesible para el usuario medio, al que me dirijo en el primer párrafo, aquel que disfruta al descubrir en segundo plano personajes que son ya una referencia clave del videojuego: Mario, Sonic, Bowser, Pacman…etc. El mismo que reconoce y descompone los escasos universos que se recrean en la película, que al final acaban excediendo el protagonismo de la confitería de Sugar Rush. No hubiese estado de más explorar otros escenarios y recortar la sobredosis edulcorante final, que por mucha gracia que nos hagan las OREO cantarinas o los Mentos con CocaCola, al final una acaba vomitando insulina.

Rompe Ralph en rosa

Pero es indiscutible que Rompe Ralph también se ganará el corazón de los más pequeños, encandilados ellos con el despliegue psicodélico de colorido y chuchería. Soltando carcajadas con el intercambio de insultos light entre la niña rebelde con ‘pixlexia’ y el grandullón bonachón, y animando a Vanellope en su auto de diseño exclusivo de taller de minijuegos.com.

Rompe Ralph no logra desbancar a Paranorman en mi Top 1 de animación 2012, pero es una divertida alternativa para toda la familia y un caramelito para que los gamers se pasen el juego del “¡yo he pillado eso!” en nivel experto.

EL HOBBIT: De Erebor vendrá el enano que de casa te echará

por Samdra

Comprendan de antemano los fanáticos de la literatura de Tolkien, a los que respeto y admiro por ese don para no extraviarse entre linajes, que como bien saben, el paseíto del anillo se ha convertido ya en un fenómeno cinematográfico de entidad propia y es posible valorar el trabajo de Peter Jackson sin haber recurrido antes a las páginas de la novela. Ofreciendo una visión menos precisa e inconclusa de la adaptación y permaneciendo impasible a los guiños con El Silmarillion, si-bueno-vale-de-acuerdo, pero no por ello debemos ser castigados a arder en el infierno de la ignorancia, ¿no?

Me voy a permitir el lujo de dar por sentado que los aquí lectores han visto las anteriores aventuras de La Comunidad, entre otras cosas porque es básicamente a ellos a los que va dirigido este nuevo episodio de La Tierra Media que, narrativamente, se sitúa 60 años antes de la partida de Frodo y Sam hacia el fuego de Mordor. Jackson apela descaradamente al recuerdo para devolvernos a La Comarca desde el minuto 1, manipulando nuestras emociones -en positivo- con el reconocible tema del compositor Howard Shore que llama al hobbit que llevamos dentro.

Los enanos de El Hobbit

Me apetece definir ‘El Hobbit’ dentro de las mismas fronteras del basto y surtido universo Jackson-Tolkien. Me explico. Pongamos que la trilogía de El Señor de los Anillos es el King-to-be Aragorn-hijo de Arathorn-heredero de (Tristán e) Isildur pronunciando con majestuosidad y valentía aquello del “…veo en vuestros ojos el mismo miedo que encogería mi ojayer…” frente a la Puerta Negra de Mordor acompañado de un ejército de bravos y leales soldados de Gondor y Rohan. Miremos la escena desde la divinidad slow motion de los movimientos de Arwen en todas sus apariciones. Ese aplaudido empacho de batallas épicas, hazañas heroicas, situaciones trascendentales, diálogos de sentencia rotunda, paisajes de wallpaper, criaturas dantescas y seres entrañables, sangre de orco y hierba de La Comarca… ¿Me seguís, no?

Bien. Pues El Hobbit sería, entonces, el punto intermedio entre la party-hard de Bilbo Bolsón en La Comunidad del Anillo y el “YOU-SHALL-NOT-PASS!” de minas Moria, observado desde la mirada curiosa del Pippin que pone en riesgo su vida para evitar la muerte por calcinación del caballero Faramir-hermano de Boromir-hijo de Denethor-rey de Gondor. Traducido a la lengua romance para los no familiarizados con el lenguaje élfico: las aventuras de Bilbo Bolsón en El Hobbit no siguen ni el tono, ni las pretensiones, ni la grandilocuencia que encumbró merecidamente a la trilogía que le precede. Pero no por ello pierde en espectacularidad, lo mantiene e incluso lo supera gracias a la mejora de los efectos y el amor por el detalle.

El nuevo Gollum de El Hobbit

El objetivo de esta nueva Comunidad no es la defensa ante un mal endémico que ansía el poder absoluto y la destrucción de toda forma de vida en un entramado memorable sobre la lucha Bien-Mal y la unión-hace-la-fuerza. Es más modesto, los múltiples frentes dinámicos de allí se reducen aquí a un viaje iniciático de Bilbo Bolsón y a la travesía de una compañía de enanos que anhela recuperar su hogar, y de paso un tesoro que allí les aguarda, que tontos tampoco son. Y en medio de todos, como no podía ser de otro modo…el viejo y sabio Gandalf (el abuelo de Heidi de la Tierra Media), una vez más encargado de poner un poco de orden y cordura al `Aquí no hay quien viva´ constante de la Tierra Media.

Un Viaje Inesperado es una presentación, el inicio de una larga aventura que tiene por delante dos discutidas secuelas -bienvenidas para la que aquí suscribe-. Es una historia “adornada” (en palabras del mismo Gandalf), un cuento de aventuras que arranca con un fantástico prólogo de conexión y una posterior presentación de personajes que busca la complicidad a través de la nostalgia y la comicidad. A todo ello ayudan los divertidos tics nerviosos de un espléndido Martin Freeman que da vida a un Bilbo Bolsón rejuvenecido con el que empatizamos en un parpadeo.

Rivendel, ciudad de vacaciones

Y volvemos a la travesía. Y otra vez a andar. Y el camino continua. Y nos volvemos a maravillar con las espectaculares tomas de Jackson en Rivendel, ciudad de vacaciones para elfos de alta nómina. Y recuperamos a un Gollum cuyas expresiones han sido tan perfeccionadas que ya no sabes ni donde empieza Andy Serkis y donde acaba Gollum, ni porque no aparece Steve Buscemi también en los créditos. Y entre los 13 enanos de la compañía, se esconde en secreto el líder de Red Hot Chili Peppers. Y descubrimos que hay un nuevo mago afiliado a PETA. Y guiños geológicos a Transformers. Y de repente Jackson se saca de la manga una escena tediosa de Greatest Hits con rostros familiares. Y hay orcos, ¿cómo no va a haber orcos? ¡Por dios, hay orcos A GRANEL! Pero hay mucho más que eso, hay dos nuevos grandes enemigos a batir, y uno de ellos tiene el mismísimo aspecto de un ingeniero de Prometheus corrompido por el poder del anillo.

Y sí, la película viene precedida por un sinfín de cifras y números que tienen al espectador medio trastornado. ¿24, 48, 96 o 328 fps? ¿2D, 3D ó 4B? ¡¿3 horacas de película?! Si os sirve de alivio y os ahorra sufrimiento, yo la vi en 24fps (vamos, lo habitual), 3D (sí, merece la pena) y aguanté los casi 160 minutos sin hacer pipí ni preocuparme de mirar el reloj. JACKSON, GIMME MORE, I’M READY.

The Amazing Spiderman: Yo fui un hombre araña adolescente

Spiderman entre edificios

Marc Webb, director de la excelente (500) dias juntos fue el elegido para tomar las riendas de un complicado proyecto, empezar de cero con la saga Spiderman. Atrás quedó la trilogía del hombre araña según Raimi, que conquistó taquillas de medio mundo pero convenció a pocos.

El spiderman raiminiano se puede calificar como irregular. La primera entrega fue una buena presentación de personaje, pero aún no me explico por qué compraron en los chinos el disfraz (no se puede calificar como traje) del duende verde. El episodio II fue más directo, y más satisfactorio en algunos aspectos, pero la parte humana y dramática del personaje no estaba al nivel de la acción, por momentos empezaba a resultar ridícula. Todo esto estalló en el lamentable episodio 3, más cercana a la parodia que el propio personaje. Ni la presencia de Venom pudo evitar el desastre.

Andrew Garfield es Peter Parker

Esto nos lleva a otra conclusión: La mejor adaptación hasta la fecha del personaje fue la de animación que pudimos ver en televisión. En ella veíamos a un Peter Parker cercano, un héroe con motivaciones claras y con grandes dilemas internos, un personaje con el que identificarse fácilmente. Tobey Maguaire nunca convenció como Parker.

Esta vez el elegido ha sido Andrew Garfield, joven larguirucho con look de pringadillo adolescente. Para respaldarlo nadie mejor que Emma Stone, una de las estrellas emergentes preferidas por el público norteamericano, que interpreta a Gwen Stacy, uno de los personajes olvidados en la trilogía de Raimi.

Este nuevo Spiderman comienza su vida en el instituto y avanza con paso firme en sus primeros minutos. Llama la atención el escaso porcentaje de escenas trepidantes para tratarse de una película de superhéroes. La acción pasa a segundo plano para anteponer tramas como el drama familiar o amoroso de Peter Parker. Los 136 minutos de la película bien se podían haber quedado en un 110 a lo máximo.

The amazing Spiderman

No se puede decir que estemos antes una mala película. Spiderman siempre resulta interesante, pero a la película le falta la personalidad que le sobraba a la de Raimi, aunque la supera ampliamente en aspectos como el realismo o la construcción de personajes, si bien el peso dramático de las muertes durante el metraje convierte a esta adaptación en una auténtica tragedia. Como Oasis encontramos espectaculares momentos, como el del héroe herido abriéndose paso entre gruas.

En el apartado técnico destacar las sublimes escenas del Skyline o la genial banda sonora y underscore que acompaña a la película en todo momento. El guión resulta bastante flojo, optando siempre por soluciones sencillas y dejando de lado los riesgos. Hay una docena de agujeros que no son fáciles de tapar. Se echa muchísimo de menos el aracnosentido o la utilización de la voz en off, rasgos muy presentes en la ya mencionada versión televisiva.

El lagarto es otro de los problemas de este “amazing” Spiderman. Hubiera sido un buen villano en una película multivillano, pero no convence para cargar con todo el antagonismo superheroico. Este problema fue el que impidió a Los vengadores ser una película redonda. La franquicia Batman ha tenido en cambio a dos bestias como el insustituible Joker o el portentoso Bane. A esto debo añadir que a nivel estético el lagarto me hubiera convencido más con hocico que con su look jurassicparkiano.

Marc Webb tendrá en 2014 una segunda oportunidad sin necesidad de presentaciones, consciente de que hay cosas por mejorar y a la espera al fin de una película de Spiderman redonda.

Calidad de la leche: Leche de araña

Holy Motors: Cara a Carax

Reconozco que mi último viaje en limusina fue bastante accidentado. Tras una insoportable sensación me empecé a marear, vomité encima de Robert Pattinson y me tiré en marcha. Fue la sensación que tuve con Cosmopolis, que como leisteis previously en esta crítica vacuna, no cumplió ninguna de mis expectativas. Así que cuando vi que Holy Motors también iba de la habitual práctica de viajar en limusina casi espero al siguiente taxi.

Os contaré que no soy un iniciado en Leos Carax, su carax me sonaba, pero poco más. ¿De verdad pensais seguir leyendo después de esta puta mierda de chiste? Si leeis esto es que si. Bueno, va, me centro… La primera media hora de Holy Motors no me atrapó en absoluto, y creí que la cinta unicamente buscaba provocar ¿Y cuales son las dos formas más recurridas para provocar en el cine? Sexo y violencia. Habrá gente a la que le sorprenda ver una polla en pantalla, pero yo estoy bastante curado de espanto, por lo que el filme me empezaba a parecer una mera sucesión de provocaciones.

Justo cuando iba a perder mi esperanza, Carax recupera el puso narrativo y al fin llegan los diálogos. Es un episodio entre el protagonista y su supuesta hija. A partir de ahí la película solo va in crescendo y empiezo a comprender todo lo anterior. Ah, que no os he explicado de que va la película… Es jodido… digamos que va de un hombre que trabaja como actor en episodios reales. Se desplaza en limusina y tras maquillarse vive fragmentos de vida ajenos. Mil caras, mil disfraces, en ocasiones parece un spin off loco sobre un Mortadelo viudo de Filemón. Realmente es una puta mierda de explicación, lo se.

Lo que os quería contar es que empezó muy abajo, pero al final tuve la sensación de haber visto una de las mejores películas de 2012. Sería muy osado decir que la comprendí, pues como os he contado no se mucho de la filmografía de Carax, pero como todos, fui capaz de formamrme una interpretación, y muy diferente seguro de otras personas que la hayan visto. Ese es uno de los contactos de Holy Motors.

En un mundo justo, Denis Lavant y Edith Scob serían serios aspirantes al oscar. Sus interpretaciones, en especial la de la bestia Lavant, son espectaculares, y muy complejas. Otro de los puntos fuertes de la cinta son sus momentos musicales. Desde el momento acordeón (acojonante) a la interpretación de Kylie Minogue, si, también sale en la peli.

Es absurdo, pero Holy Motors consigue emocionar, a pesar de que no entendamos muy bien lo que está pasando. Por el camino hay retazos de Lynch, Cronenberg, pero llevados a territorio francés y con el apoyo de París, un paris nocturno que es el mejor escenario posible para la trama.

Evidentemente estamos ante una película controvertida, pero que hipnotiza. Si como espectador te unes al juego de Carax saldrás más que satisfecho. Me quedo con una frase de la película: “La belleza está en el ojo del espectador”.

Calidad de la leche: Inexplicablemente buena

 

Guy Pearce: El último gran puto amo

El subgénero del cine putoamista tiene en John McLane a su máximo exponente. Bruce Willis encarna en la saga Jungla de Cristal a un tipo duro y con toque macarra capaz de salvar Nueva York estando de resaca. Entre disparo y disparo su discurso se centra en tacos y genialidades. A partir de los incidentes ocurrimos en el Nakatomi Plaza en 1988 cada año llegan a la cartelera un montón de indeseables crápulas que se ponen el traje de héroe, pero todos no alcanzan el nivel putoamismo. Guy Pearce, agente angelino en la excepcional L.A. Confidential y amnésico tatuado en la primera obra maesta de Nolan, Memento, no figuraba en las quinielas, pero su Snow de MS1: Máxima Seguridad, le ha convertido en el último gran puto amo.

La pena es que MS1 no tendrá secuela, porque ni ha funcionado en taquilla ni la crítica la ha librado de la quema, por lo que no volveremos a tener noticias de Snow. A veces no entiendo la profesión de crítico de cine. ¿Cómo le va a gustar MS1 a un septuagenario acostumbrado al cine de Garci y a acudir a la Seminci? Pues eso, le pones a escribir sobre una peli de una prisión espacial sin pretensión alguna y pasa lo que pasa, que la crítica es lapidaria.

En los ojos adecuados MS1 es un divertimento competente. Guy Pearce es enviado a una prisión espacial tomada por los presos para rescatar a la hija del presidente. Si sois tan frikis como yo enseguida os habrá venido una película a la cabeza: 1997: Rescate en Nueva York, o en su defecto 2013: Rescate en LA. En ella era otro puto amo, Kurt Russell, quien vestido de cuero y con parche en el ojo intentaba rescatar al presidente de los Estados Unidos de América de un Nueva York apocalíptico converido en prisión.

Puede que los efectos no sean los de los dinosaurios de Jurassic Park, y puede que el guión tenga más agujeros que un queso gruyere, pero hay que rendirse ante el personaje de Guy Pearse, un tipo que fuma, que tiene una frase para cada ocasión y que recibe ostias como panes. Junto a el encontramos a una simpática Maggie Grace, recordada por ser la Shannon de Perdidos y a Peter Stormare, que alcanzó su mayor gloria en el Fargo de los Coen.

A falta de Aliens, en el espacio veremos a unos cuantos villanos interesantes que no se lo piensan demasiado a la hora de disparar. Se agradece que los personajes sean de gatillo fácil. De la dirección se encargan James Mather y Stephen St. Leger, a los que hay que sumar al mítico Luc Besson en el guión, que como siempre deja su sello. En definitiva, un buen pasarratos para los que no buscan el sentido de la vida. Desde ya rezamos para volver a ver a Snow en una situación complicada. Si se deja el proyecto en las manos adecuadas, el personaje que encarna Guy Pearce puede liderar un peliculón.

Calidad de la leche: Consumir una vez abierta

Os dejo el trailer:

Pequeñas mentiras sin importancia: Amor y comadrejas

Ya, ya se que llego tarde a Pequeñas mentiras sin importancia. Es de esas películas que se me escapan en el cine y luego me cuesta verlas en casa, pero bueno, nunca es tarde. Ostia puta, empiezo el artículo con un topicazo imperdonable… Mal empezamos… Bueno, aún tengo espacio para arreglarlo. De hecho el espacio para escribir un post es infinito ¿no? Vale… ya va, ya va… tranquilos.

Lo primero que he de decir es que Guillaume Canet tiene unos cojones enormes (o ovarios, antes de que me condene a muerte alguna feminista trasnochada), y no lo digo porque se los haya visto. Hay que tenerlos cuadrados para hacer una comedia dramática de 154 minutazos. Es un acto de valor, un acto de fe. Solo superproducciones como The Dark Knight Rises o directores como Spielberg o Scorsese se permiten esos lujos hoy en día. Y vaya si le salió bien la jugada al amigo Guillaume. Pequeñas mentiras sin importancia fue la película más taquillera en Francia en 2010, y un sleeper en mercados europeos como España.

Podemos hablar de la película como una superproducción emocional, lo es por metraje y por osadía. El planteamiento es sencillo, unas vacaciones en la costa de un grupo de amigos de treintamuchos. No quiero destapar más detalles de la trama y tampoco creo que sea necesario. Lo de comadrejas del título no significa que estemos ante una secuela de Madagascar, son protagonistas de uno de los gags, y además se puede decir que en algún momento estos animales si mimetizan con los protagonistas.

El principal valor de la película son los personajes. Llevaba años sin ver una película con unos personajes tan cuidados, tan trabajados. El resultado es francamente espectacular. No es fácil manejas a tanta bestia junta y aplicarles la dosis de comedia y tragedia adecuada. Francois Cluzet, el tetrapléjico de Intocable está soberbio. Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche… Todas las interpretaciones son nominables.

Canet nos deja además detalles de auténtico genio. El plano secuencia interior a exterior que abre la película siguiendo a Jean Dujardin (The artist) es antológico, de esos que podrían servir como ejemplo en las Escuelas de Cine. El otro gran logro es llegar al final de la película sin ganas de que acabe.

En definitiva, estamos ante un filme que emociona y que sitúa al espectador en medio de las tensiones y distensiones del grupo protagonista. Además de en texto, Canet también invierte en miradas que se entienden a la perfección. Es un triunfo del cine sencillo, a nivel técnico, pero que habla de las complejidades sentimentales humanas. Además puede llegar facilmente a un abanico muy amplio de espectadores, desde el cinéfilo talibán al consumidor de manta y peli un domingo por la tarde.

Actualmente Canet trabaja en su primera película USA, el remake de la francesa Liens de Sang, con Mila Kunis, Marion Cotillard, Zoe Saldana, Clive Owen, Billy Crudup y James Caan.

Calidad de la leche: Sabrosa para el mejor sommelier

Batman ensangrentado

Batman ensangrentado

No soy gran conocedor del subgénero de la animación que sale directamente en el mercado doméstico, pero el otro dia, llamado por el efecto BatNolan, me acerqué a Batman: El regreso del Caballero Oscuro, Parte 1. Mis expectativas no eran demasiado altas, puesto que leí que su director Jay Oliva es el responsables de algunas malas muestras de este tipo, como Next Avengers: Heroes of tomorrow o Green Lantern: Caballeros esmeralda.

La historia está basada en el comic El retorno del señor de la noche de Frank Miller. En ella se nos presenta a un Batman mayorcete, jubilado y con bigote. Y ya sabeis lo que pasa cuando Batman deja a un lado la vida activa… que Gotham se convierte en un puto caos. La ciudad la manejan a su antojo un grupo de criminales denominados los mutantes, que son una mezcla del Cíclope de X men y Bebop, el cerdo punky de las tortugas ninja. A todo esto, Harvey Dent, más conocido como Dos Caras, está a un paso de salir del psiquiátrico de Arkham.

Como es de esperar llegará un momento en el que el señor de la noche se vea obligado a enfundarse de nuevo el traje. A partir de ahí la acción es frenética y los 76 minutos de trama pasan volando. Lo que más me ha llamado la atención es ver a Batman repartiendo ostias como panes. Sus enfrentamientos con el lider mutante son muy de Street fighter. La sangre brota en los combates cuerpo a cuerpo y en esta ocasión el héroe también recibe. Lo más parecido a estas peleas que hemos visto en la trilogía de Nolan es el enfrentamiento entre Batman y el hipermusculado Bane en la jaula. Para mi esta crudeza y estas violentas contiendas son lo mejor de la película animada.

Aunque no este al nivel Hans Zimmer, también merece una mención especial la banda sonora compuesta por Christopher Drake, que rinde a un gran nivel tratándose de una producción de este tipo. Drake es especialista en el género TV movie superheroica y ha puesto música también a películas como Batman: Año uno o Liga de la Justicia: Crisis en dos Tierras.

Los peores minutos del metraje corren a cargo de Robin, o debo decir Robina (De Robina y Al Bano), porque en esta ocasión lo encarna una chica. Nada me ha convencido de este personaje que hace las veces de Jar Jar Binks para la función.

A pesar de las referencias, Jay Oliva ha conseguido un resultado más que digno que agradará a los fanáticos del Caballero oscuro. Además el final es de esos que te deja con ganas de saber como acabará todo. La segunda parte llegará en 2013, y visto lo visto, promete.

Os dejo el Trailer de esta primera parte:

Calidad de la leche: Para haber ordeñado a un murciélago no está nada mal.

Dedicado a mi Álex, que siempre me dice que escriba sobre cine y comics.

Argo: El cine como medio de rescate

Ben Affleck, guionista oscarizado por El indomable Will Hunting, cuenta con un numeroso clan de detractores. Su capacidad interpretativa ha sido puesto en duda, ya sea haciendo de héroe americano, en Armageddon o Pearl Harbor, o de superhéroe, en Daredevil. De lo que no hay la más minima duda es de que hasta ahora ha dirigido tres largometrajes, y los tres son buenos.

Debutó con una trama inteligente sobre una niña desaparecida haciendo a un barrio protagonista absoluto en Adios, pequeña, adios, con la que recogió un puñado de excelentes críticas. Tras ella, The town confirmó que estábamos ante un gran director de cine americano. En Argo, su tercera película, Affleck se aferra a un espectacular argumento histórico basado en hechos reales.

La trama gira en torno al suceso que llevó a Estados Unidos a realizar un rescate en territorio iraní con la excusa de rodar allí una película. La película ganará enteros entre los que no conozcan el desenlace de este insólito acontecimiento histórico.

El referente estilístico de la película se puede encontrar en Todos los hombres del presidente, la inmensa película sobre como se destapó el  “Watergate”. Y es que la historia reciente americana se ha contado en multitud de veces, y no siempre con éxito. Como muestra de la maestría me quedaría con la ya mencionada, a la que sumaría el JFK de Oliver Stone, o los 13 días de Roger Donaldson, sobre la crisis de los misiles de Cuba.

Otros dos actores directores han probado suerte en este subgénero saliendo victoriosos. George Clooney nos entregó la maravillosa Buenas noches y buena suerte, mientras que Robert Redford consiguió su película redonda recreando una estafa televisiva en Quiz Show: El dilema.

El mismo Stone ha sido responsable de uno de los mayores fiascos de este subgénero con World Trade Center. Nada que ver con el realista, crudo y depurado estilo de Paul Greengrass en United 93. Dos caras muy diferentes de un mismo 11S.

Si a un buen director le sumas un buen argumento, la película suele funcionar, y este caso no es una excepción. Affleck cumple delante de la cámara rodeado de una excelente trouppe de secundarios, entre los que destacan Alan Arkin y John Goodman.

La película cuenta con dos elementos que juegan claramente a favor del resultado final: el humor y la tensión. El Hollywood de los grandes estudios que refleja el filme es perversamente cómico. A medida que avanza el metraje este se reduce para dar paso al terror que inspira la vivencia de los protagonistas. Además, el trabajo de maquillaje y caracterización de los actores es de Oscar. Sumando esto a la gran ambientación se consigue una recreación muy precisa de lo sucedido.

En definitiva, estamos ante la tercera buena película del Affleck director, quizá desde ya uno de los grandes narradores del cine americano. Argo es también una declaración de amor al cine y a su factor humano.  Aunque en ella no aparezca ninguna espada laser, es un sentido homenaje a todos los niños que crecieron bajo la influencia de La guerra de las galaxias. Se intuyen unas cuantas nominaciones a la estatuilla.

A los que acudan al cine una recomendación: No tengais prisa por salir de la sala, los créditos cuentan muchísimo, y dejan como guinda las palabras del presidente Carter tras los hechos.

Calidad de la leche: Con label norteamericano, del bueno

Colega, ¿Dónde está mi Cronenberg?

Cronenberg siempre es bienvenido. No en vano es uno de mis directores favoritos. Aunque dejara atrás parte de su escatología rookie y de sus perversiones fetichistas, campo en el que mejor se mueve, ha tenido un buen reciclaje a un cine más convencional con Una historia de violencia o Promesas del Este. En Cosmópolis esperábamos encontrar La crisis según Cronenberg, con ayuda de la literatura de Don DeLillo.

Comienza la película. Aparece Pattinson, más conocido por interpretar a un personaje con ausencia total de carisma en la saga Crepúsculo. Pasan los minutos, la gente entra en su limusina, habla, sale de su limusina… y así sucesivamente. Lo primero que se me pasa por la cabeza es exclamar “Joder Cronenberg, que demonios estás haciendo”, así en plan hooligan, como quien grita a la tele cuando está viendo un partido. Lo peor es que poco a poco me voy poniendo en modo Tano Pasman. Las frases son tan ridículas que empiezo a anotar algunas. Abro un documento con un el título “Frases estúpidas de Cosmópolis” y empiezo a anotar algunas:

“La vida es demasiado contemporánea”

Vamos no me jodas. Me imagino a un gafapasta mutado con emo soltando esa frase mientras ve el amanecer después de una noche de LSD tras la que ha acabado tirándose a un caniche callejero.

“El talento es más erótico cuando se desperdicia”

Pues que quereis que os diga, el talento desperdiciado no es algo que me excite especialmente…

Las sueltan una tras otra sin ningún criterio, sin ningún contexto, como si fuera un festival de chorradas insignificantes, como si la trama principal fuera vendernos humo. Lo peor es que aún no pierdo la esperanza, aunque esta morirá cumplido el minuto 50. Para esas alturas, Cosmópolis confirma a Robert Pattinson como uno de los peores actores vivos. Cuando pones todo el peso de una película sobre las espaldas de un actor y este no responde, la película se suele venir abajo. Pattinson no puede con la responsabilidad y deambula como un zombie por el metraje.

Va siendo hora de rescatar algo: Kevin Durand, que aparecía en varios capítulos de Perdidos, cumple con creces en su papel de segurata. Lo mismo ocurre con el Sarah Gadon, actriz que repite con Cronenberg tras Un método peligroso y que da brillo a su desconcertante papel. Juliette Binoche hace el mejor cameo a nivel interpretativo de todos los que hay en la película, y además demuestra que se conserva espectacularmente bien.

Los mejores minutos de la película los dan los “indigninados”, las revueltas ciudadanas que azotan el universo caótico de decadencia económica que creo DeLillo. Lástima que no sea suficiente, y que esa ambientación no pueda luchar contra los monólogos vacios sobre cosas que importan una mierda que componen el metraje. Cronenberg pretendía tirar una tarta en la cara del poder económico, y se la acaba lanzando a si mismo. El resultado, como la foto principal de este Post, un Pattinson desfigurado…

Ya se me olvidaba responder a la pregunta de mi titular… Cronenberg está llevando a Pattinson en un limusina con destino al aburrimiento. Si quereis ver lo mismo pero mejor, os recomiendo Un día de furia, y si quereis ver buenas conversaciones dentro de automóviles quedaros con Noche en la tierra de Jarmusch.

Calidad de la leche: Leches las que le daba a Cronenberg