Archivo de la categoría: Críticas

Mátalos suavemente: Mucha charla y pocas muertes

Mátalos suavemente cuenta a priori con unos cuantos elementos a su favor:

1. Andrew Dominik. Un director que rodó en 2007 una película que quizá no ha sido valorada en su justa medida y que se titula El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, una película que es una oda a la fotografía en el cine. Sus protagonistas, el infalible Pitt y el neurótico Casey Affleck engrandecían los ya de por si espectaculares paisajes. El western moderno en 160 minutos.

2. Brad Pitt. El ya mencionado actor siempre otorga un plus a cualquier filme, y no solo en su recaudación. Sabe elegir papeles, y su presencia es habitualmente una garantía de calidad.

3. El cine de mafiosos. El género que conoció su mejores momentos con los Coppola, Scorsese, Pacino, De Niro o Brando está a la espera de una renovación, de una vuelta de tuerca que devuelva el esplendor perdido. Tan solo Los soprano, en formato televisivo, ha sido capaz de entregar calidad desde entonces.

Con estos elementos uno esperaba que Dominik pudiera devolver el equilibrio a la fuerza.

Ray Liotta

Han pasado unos dias desde que vi Mátalos suavemente, por lo que ya soy capaz de entregar una crítica sosegada. No estamos ante una mala película, pero quizá hay que emplear el término de película fallida. A pesar del buen nivel de los intérpretes, entre los que destacaría los momentos del “no muerto” Ray Liotta, hay algo que no acaba de funcionar.

Dominik se marca una pretensiones demasiado altas, lo cual es para mi una virtud. Ya lo hizo por ejemplo nuestro amigo Paul Thomas Anderson en Pozos de ambición, con resultados altamente satisfactorios, pero este no es el caso. Los diálogos se suceden, pero lo hacen sin esa frescura que solo es capaz de darnos Quentin Tarantino, y no tienen la mordiente cómica de Guy Ritchie, ni la trascendencia de Coppola o Scorsese. Algunos se pueden disfrutar, e incluso recordar, pero no terminan de enganchar. En algún momento dan ganas de gritar… “Dejaros de cháchara y coser a alguien a tiros”.

Por si eso no funcionara, la película se apoya en el estilo, en el montaje, y en juegos de cámara modernos, pero comete un nuevo error. Dominik parece recrearse en ciertos planos, y al hacerlo se pierde la naturalidad para dar paso a lo repetitivo. La desaparición de algún personaje interesante del guión durante el metraje tampoco ayuda, y mucho menos lo hace la ausencia de un climax, el CÓMO está tan por encima del QUÉ, que la película consigue que nos de igual lo que suceda en ella.

El último gran pecado capital de Mátalos suavemente tiene que ver con su mensaje. La comparación entre la mafia y la política actual, y ese juego con las elecciones americanas, es tan poco sutil que termina por cansar. Al espectador del cine de hoy no le gusta que le den todo masticado. Hubiera sido mejor dar unas pinceladas para que podríamos completar el cuadro.

Tras estos palos diré que hay más de un elemento salvable en este naufragio. Me quedo con el comienzo, el final, o esos diálogos entre Pitt y el contacto de la cooperativa mafiosa. Esperos que Dominik recupere contundencia para Blonde, su película sobre Marilyn Monroe prevista para 2014.

Calidad de la leche: Leche desnatada con vistoso Tetra Brik y dudoso contenido

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Mel Gibson lindo y querido

Vacaciones en el infierno (Get the Gringo) de Adrian Grunberg, USA, 95 min.

He visto cosas que vosotros no creeriais… He visto a Mel Gibson apuntar con un arma a ritmo de Manu Chao. Esa es la conclusión a la que llego tras ver “Vacaciones en el infierno”, el narcocorrido del actor australiano.

Mientras los Pacino, De Niro o Hoffman se decantan por posar en la película, aparecer en los títulos de crédito e ingresar dinero en la cuenta corriente, el tio Mel sigue optando por disfrutar de la profesión. No solo protagoniza la película del debutante Adrian Grunberg, también produce y participa en la escritura del guión. Por si eso no es suficiente, también se atreve con el español, y es que digamos que es junto al inglés, el idioma cooficial del filme, por lo que se antoja obligatorio verlo en versión original. Aunque digamos que el castellano de Gibson… Aún necesita unos cuantos veranos en Salamanca al estilo Gwyneth Paltrow.

Centrémonos en la trama. A grandes rasgos se trata de un ladrón estadounidense que por circunstancias de la vida digamos, termina en una prisión de Ciudad Juarez. Se trata de un tipo de carcel que poco a nada tiene que ver con las prisiones made in USA a las que tan acostumbrados estamos. “El pueblito”, sobrenombre del penal, se acerca más a lo que sería un poblado chabolista que a una prisión al uso. Gibson intentará reconducir la situación en mitad de un vertedero controlado por las mafias.

Lo mejor de la película sucede en su primer tercio. El arranque, rodado de forma trepidante, es espectacular, y las primeras horas de Gibson en Mexico y en El Pueblito enganchan por completo. Aunque el guión flojea en su llegada al nudo, nos deja por el camino grandes momentos que no os voy a spoilear.

Mexico se convierte en un personaje más de la función. La ambientación aparece como uno de los puntos fuertes del filme. Se agradece el buen rendimiento de los secundarios, latinos o no. Como decía al principio del texto, la música aporta un toque especial. De Los fabulosos Cadillacs a Manu Chao, pasando por cumbia o Narcocorridos.

Adrian Grunberg realiza un buen trabajo, y se presenta como un director de ideas claras que sabe donde poner la cámara, aunque con un Gibson tan metido en la producción y en el guión, no sabemos hasta que punto vemos Grunberg y hasta que punto vemos Gibson. No hay que olvidar que quien fuera William Wallace gritando libertad, ha dirigido filmes de la talla de Braveheart o Apocalypto.

En definitiva, estamos ante una película, que aunque no es redonda, nos ayudará a pasar un buen rato. Llega a los cines españoles el 26 de octubre, fin de semana previo a Halloween, en el que tendrá que combatir con la esperada Argo, de Ben Affleck, y las terroríficas La cabaña del bosque, La casa muda y Silent Hill: Revelation.

Aquí podeis ver el trailer:

Calidad de la leche: Buena

Una de juicios

Dredd, de Pete Travis, 2012, Gran Bretaña, 95 min.

El Juez Dredd regresa en 2012 para aniquilar de nuestras memorias la versión stalloniana de 1995. No es fácil, e intuyo una floja taquilla en España como consecuencia del efecto Deja vu y el desconocimiento de una realidad, el superjuez de Mega City tiene su origen en el comic británico 2000 AD. No estamos ante un remake, estamos ante una nueva adaptación.

La dirección corre a cargo del mancuniano Pete Travis (Omagh, En el punto de mira, Endgame), que opta por ahorrarnos la presentación de personaje, tan típica en las adaptaciones de comic, y colocar a sus protagonistas en el ojo del huracán. El arranque es espectacular, con un motorizado Dredd que recuerda a Akira, para dar paso a lo que se convertirá en una Buddy Movie mixta de la división Jedi/Joven Padawan. No hay que olvidar un detalle importante, estamos ante un drama judicial, el mejor de la última década. Los juicios rápidos se suceden cambiando la habitual sala de audiencias por un bloque a caballo entre la también british “Attack the block” y “The raid”.

La película vence en el terreno artístico gracias a la ambientación y al muy cuidado vestuario del juez. La estética Ciberpunk domina en un mundo cercano a Blade Runner o al Detroit de Robocop. Con esta última guarda varias similitudes, sus protagonistas comparten carisma y putoamismo. La banda sonora gustará a aquellos que recuerdan con una sonrisa partituras como las de Mortal Kombat o Blade. Hay un DJ en la sala, y por suerte no es Paquirrín. A estos ingredientes hay que sumarle el aroma procedente de Serie B. El uso de la huperviolencia gana enteros gracias al uso del slow motion de la escuela Wachowski/Snyder.

Al frente del reparto, Karl Urban con casco y tarjeta SIM incrustada que responde con eficacia. Se agradece que parte del peso recaiga en Olivia Tirlby y que no se haya optado por un protagonista absoluto, en la antagonía encontramos a Lena Headey, tronista y Connor en serie a la que ya vimos en 300.

Estamos ante una buena muestra de género, un ejemplo de ritmo, que reinicia nuestra idea del Juez Dredd y que esperamos sea el comienzo de una gran saga. Se echaba de menos una figura emergente en territorio devastador. El veredicto para Pete Travis es inocente, aunque su película no lo sea en absoluto. Eso si, podemos condenarle a realizar por lo menos una secuela, veamos hasta donde puede llegar. Ahora solo falta ver que opina el jurado.

Calidad de la leche: Buena

Rojo sobre blanco

The Grey (Infierno Blanco) de Joe Carnahan, 2o11, USA, 117 min.

“Mirad, yo os envio como ovejas en medio de lobos” Mateo 10:16

Joe Carnahan se pone serio y se desplaza hacia la nieve para resarcise del fracaso que supuso “El equipo A”. Quien fuera Hannibal Smith a sus órdenes, Liam Nesson, lidera a un ejercito de inadaptados en su travesía hacia la supervivencia.

El subgénero del cine survivor se divide en dos grandes bloques: La humanidad contra los elementos y El hombre y la tierra. En el primer grupo encontramos una historia entre la desesperación colectiva, provocada por el cambio climático, la amenaza de un meteorito o los siempre incómodos marcianos. En el segundo bloque, un hombre o un grupo reducido de estos, intenta sobrevivir en plena naturaleza. “The grey”, titulada en España “Infierno blanco” pertenece a esa facción, en la que también encontramos títulos como “El desafio”, con guión de David Mamet. En esta ocasión un grupo de trabajadores del petróleo intentarán sobrevivir entre nieves y bosques tras un accidente aéreo.

Carnahan se puso manos a la obra alejándose totalmente de la película que le colocó en el mapa cinematográfico, Ases calientes. En esta ocasión se sustituye el gamberrismo por tensión. En sus dos horas de metraje la película pasa por varios estados. Durante su primera mitad se pasea sin demasiado éxito por lugares comunes, y solo la presencia de un todopoderoso Neeson consigue marcar la hoja de ruta. A partir de ahí encuentra el camino para ir claramente de menos a más, y es que no es fácil caminar sobre la nieve.

Siempre hay una amenaza externa, y en este caso se trata de una manada de lobos que intentará menguar el número de vidas. Su presencia se va convirtiendo en una amenaza más mística que real con el paso de los minutos, lo cual hace que la peli suba un escalón. En ese punto, Carnahan consigue sacar lo mejor de los personajes y sacar partido a una fotografia que tiene mucho donde nutrirse. Los acertados movimientos de cámara en las escenas de acción también ayudan a un resultado final, que si no alcanza un notable, salva con creces los muebles.

Calidad de la leche: Buena