¿En qué película que no es Twister aparecía también la vaca de twister?

Hemos inaugurado la sección #vacaquiz en nuestras redes sociales preguntando cual era la película que no era twister en la que aparecía la vaca de twister. Han aparecido toda clase de nombre. Desde Top Secret (@jl_alcaraz y @elminicrítico) a Apocalypse now (@mariahoyosand), pasando por Un cuento chino, @cgvarteweb nos ha contado que en la película caía una vaca del cielo, pero creemos que no era la nuestra. Urtzi y @Cineydvd han destapado un misterio que investigaremos. Parece que la vaca también aparece en una de las explosiones de Speed 2, también de Jan de Vont, director de Twister.

La película a la que nos referíamos es… Mafia ¡Estafa como puedas! (Jane Austen’s Mafia!). En este clásico del cine paródico Jay Mohr emula la escena inicial del Casino de Scorsese. Se dirige hacia su coche, mete la llave, y el vehículo explota en el acto. A partir de ese momento paranoia pura… pura y dura… y entre todas esas paranoias encontramos a nuestra vaca de twister, eso si, en modo cartón piedra. Felicidades a Unai Marzana, que ha sido el acertante via facebook. Ya ha recibido en su domicilio un litro de leche de toro. Os dejamos con la escena vacuna. Atentos al 1:18.

Un mal necesario

Andrew Niccol (Gattaca, Simone) escribió en 2005 una de las mejores escenas finales de los últimos años. Se trata de la secuencia final de El señor de la guerra, una muestra de que se puede hacer crítica explícita a tu pais con dinero de Hollywood, y para eso hay que tenerlos muy bien puestos. Nicolas Cage e Ethan Hawke hacen el resto. Me temo que los que no hayais visto la película tendreis que dejar de leer, puesto que no es mi intención joderos finales. Eso si, si nunca la vereis podeis rendiros antes esta lección de maestría que, en mi opinión, debería impartirse en las Escuelas de Cine. Pagaría por ver la cara de Niccol viniendose arriba mientras escribía las demoledoras líneas que pone en la boca de Cage. Lo mejor, su monólogo a partir del 1:44. Apoteósico.

“Pronto llamarán a esa puerta y te dirán que salgas. Habrá un hombre que te superará jerárquicamente. Primero te felicitará por lo bien que lo has hecho, te dirá que estas haciendo del mundo un sitio más seguro, que van a concederte una distinción y ascenderte… Y después te dirá que tienes que soltarme. Tú montarás en cólera, seguramente le amenazarás con dimitir, pero al final me soltarán. La razón por la que me soltarán es la misma por la que tú crees que me van a condenar. Yo me codeó con algunos de los hombres más viles y sádicos que se hacen llamar líderes en la actualidad, pero algunos de esos hombres son los enemigos de tus enemigos, y como el mayor traficante de armas del mundo es tu jefe, el Presidente de Estados Unidos, que envía más mercancía en un día que yo en un año, a veces es un poco violento que estén sus huellas en las armas. A menudo necesita un freelance como yo para abastecer a fuerzas a las que a él no le pueden ver abasteciendo. Así que ya puedes decirme que soy un mal, pero por desgracia para ti soy un mal necesario”

Nicolas Cage, voz

Andrew Niccol, texto

Mátalos suavemente: Mucha charla y pocas muertes

Mátalos suavemente cuenta a priori con unos cuantos elementos a su favor:

1. Andrew Dominik. Un director que rodó en 2007 una película que quizá no ha sido valorada en su justa medida y que se titula El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, una película que es una oda a la fotografía en el cine. Sus protagonistas, el infalible Pitt y el neurótico Casey Affleck engrandecían los ya de por si espectaculares paisajes. El western moderno en 160 minutos.

2. Brad Pitt. El ya mencionado actor siempre otorga un plus a cualquier filme, y no solo en su recaudación. Sabe elegir papeles, y su presencia es habitualmente una garantía de calidad.

3. El cine de mafiosos. El género que conoció su mejores momentos con los Coppola, Scorsese, Pacino, De Niro o Brando está a la espera de una renovación, de una vuelta de tuerca que devuelva el esplendor perdido. Tan solo Los soprano, en formato televisivo, ha sido capaz de entregar calidad desde entonces.

Con estos elementos uno esperaba que Dominik pudiera devolver el equilibrio a la fuerza.

Ray Liotta

Han pasado unos dias desde que vi Mátalos suavemente, por lo que ya soy capaz de entregar una crítica sosegada. No estamos ante una mala película, pero quizá hay que emplear el término de película fallida. A pesar del buen nivel de los intérpretes, entre los que destacaría los momentos del “no muerto” Ray Liotta, hay algo que no acaba de funcionar.

Dominik se marca una pretensiones demasiado altas, lo cual es para mi una virtud. Ya lo hizo por ejemplo nuestro amigo Paul Thomas Anderson en Pozos de ambición, con resultados altamente satisfactorios, pero este no es el caso. Los diálogos se suceden, pero lo hacen sin esa frescura que solo es capaz de darnos Quentin Tarantino, y no tienen la mordiente cómica de Guy Ritchie, ni la trascendencia de Coppola o Scorsese. Algunos se pueden disfrutar, e incluso recordar, pero no terminan de enganchar. En algún momento dan ganas de gritar… “Dejaros de cháchara y coser a alguien a tiros”.

Por si eso no funcionara, la película se apoya en el estilo, en el montaje, y en juegos de cámara modernos, pero comete un nuevo error. Dominik parece recrearse en ciertos planos, y al hacerlo se pierde la naturalidad para dar paso a lo repetitivo. La desaparición de algún personaje interesante del guión durante el metraje tampoco ayuda, y mucho menos lo hace la ausencia de un climax, el CÓMO está tan por encima del QUÉ, que la película consigue que nos de igual lo que suceda en ella.

El último gran pecado capital de Mátalos suavemente tiene que ver con su mensaje. La comparación entre la mafia y la política actual, y ese juego con las elecciones americanas, es tan poco sutil que termina por cansar. Al espectador del cine de hoy no le gusta que le den todo masticado. Hubiera sido mejor dar unas pinceladas para que podríamos completar el cuadro.

Tras estos palos diré que hay más de un elemento salvable en este naufragio. Me quedo con el comienzo, el final, o esos diálogos entre Pitt y el contacto de la cooperativa mafiosa. Esperos que Dominik recupere contundencia para Blonde, su película sobre Marilyn Monroe prevista para 2014.

Calidad de la leche: Leche desnatada con vistoso Tetra Brik y dudoso contenido

Aprende a tocar la guitarra con Antonio Banderas

Un tio feo con bigote mira hacia la derecha, fundido a negro. Aparece una guitarra y suenan los primeros acordes… así comienza una de mis escenas preferidas, la intro del Desperado de Robert Rodriguez. El “rebelde sin pasta”, que pudo costear su opera prima El mariachi haciendo de conejillo de indias en unos laboratorios, decidió hacer una especie de secuela remake al estilo Raimi (Evil dead I/Evil dead II) de su primer largo. Para ello contó con el apoyo, de Quentin “el grande” Tarantino.

Y para empezar nada mejor que una canción de Los lobos y Antonio Banderas, que a pesar de su participación Drexleriana en los oscars, es un intérprete excepcional en estos casos. Pasamos al plano afinación de cuerdas (0:14) , tras este timido y glorioso arranque sonoro vemos por primera vez la cara de Banderas. No sabemos a ciencia cierta si se estaba masturbando o no, pero su cara de placer y concentración es total. Pasamos de nuevo a la guitarra, leemos un “A film by Robert Rodriguez” en rojo, Banderas abre los ojos y ahora si, se viene arriba.

En ese momento se abre plano y nos damos cuenta de que no está solo. Le acompañan un mexicano con cara de politoxicómano por la izquierda, y un actor porno engominado por la derecha. Aparecen unas letras muy tarantinianas en las que se puede leer DESPERADO (0:33), mientras a Banderas le da un ataque de Parkinson. No, no he dicho nada de Michael J. Fox. Antonio empieza a cantar y vemos enseguida que nos encontramos en un decadente local que apesta a Karaoke. Eso si, hay bastante gente. Destaca una chica que comienza a bailar. Tiene pinta de ser de las que ya se pone contenta con media cerveza. Antonio continúa entonando con convencimiento extremo, que puto talento.

La cámara vuelve al público y un gordo de gafas charla animadamente con dos señoritas (1:04), intuimos que ellas no pagaron la copa que tienen en la mesa, intuimos que quizá nunca hayan pagado una sola copa, intuimos que son más putas que las gallinas, y eso en un solo fotograma. Por cierto, sobre lo que beben tengo dudas, estoy entre Tang y pis de mono.

Todo parece ir de puta madre hasta que sin venir a cuento, el hijo de Cocodrilo Dundee coge a una chica y le pone en el cuello una navaja de Albacete. Banderas se percata, da un brinco hacia la barra (1:28), y sin dejar de tocar hace un gesto moviendo únicamente la cabeza para pedir el refuerzo del yonki y de Rocco. Avanza por la barra agachándose con estilo para evitar la bola de Cristal, se enfurece, pone morritos y aprovecha un despiste del cowboy de medianoche low cost para darle un ostión épico en forma de revés de guitarra (1:43). El malo escupe sangre, y la gente comienza a aplaudir entregada. El mundo está de nuevo a salvo.

Banderas hace el camino de vuelta por la barra y regresa al escenario con sus compañeros, que ya están en modo Peret. La gente está mucho más animada. Banderas se viene aún más arriba “También el tequila blanco con su sal le da sabor…” en versión desgarrada (2:03). El gordo putero levanta la mano entregado mientras fuma un ducados. Una joven sonríe estupidamente en plan “que mono”. Guitarreo final apoteósico, Banderas suelta un Irrintzi… y de pronto… cuando esperaban lo ovación de su vida. Nadie aplaude…

Y es que así es la vida… En muchos casos, no está hecha la miel para la boca del asno.

Drew Struzan, el hombre detrás del póster

por Raquel Ortega-Martínez

Es posible que el nombre de Drew Struzan no te diga nada, pero si has sido un ‘niño de los 80’ probablemente hayas tenido alguna ilustración suya colgada en tu cuarto. A pesar de que incluso ha puesto sus pinceles al servicio de Santiago Segura en ‘Torrente 3: El Protector’, Struzan es conocido mundialmente por crear los carteles de innumerables películas míticas en los años 70, 80 y principios de los 90.

‘E.T’, ‘Blade Runner’, ‘Acorralado’, ‘Los Goonies’, ‘Hook’, ‘Lady Halcón’, ‘El nombre de la rosa’, ‘Rex, un dinosaurio en Nueva York’, ‘El príncipe de Zamunda’, así como las sagas de ‘Star Wars’, Harry Potter, Indiana Jones, ‘Regreso al futuro’, ‘Loca Academia de Policía’ o el ratoncito Fievel… Estos títulos y muchos otros más tienen la suerte de haber contado con las ilustraciones de Struzan en sus pósters. La peculiaridad de Struzan es que siempre realiza sus trabajos con aerógrafo, lo que permite que sus ilustraciones tengan un toque muy característico.

Tras graduarse con notas altísimas en el Art Center College of Design de Pasadena, Struzan (Oregon, 1947) inició su carrera realizando ilustraciones para las portadas de álbumes de artistas tan importantes en el mundo de la música como los Beach Boys, los Bee Gees, Roy Orbison, Black Sabbath, Earth o Wind and Fire. Su portada para el álbum ‘Welcome to my nightmare’, de Alice Cooper fue votada unas de las 100 mejores de la historia por la revista ‘Rolling Stone’.

A principios de los años 70 Struzan creó su propia compañía, Pencil Pushers, y entró en contacto con el mundo del cine realizando los carteles de películas de serie B como ‘El imperio de las hormigas’ y ‘El alimento de los dioses’. En 1977 un amigo le pidió ayuda para realizar el póster de una película de ciencia-ficción que estaba a punto de estrenarse, ‘La Guerra de las Galaxias’. Comenzaría así una más que fructífera relación con LucasFilm, ya que durante décadas Struzan ha sido el responsable de ilustrar todo lo relacionado con ‘Star Wars’, desde merchandising de todo tipo hasta atracciones relacionadas con la franquicia. Struzan se convirtió en uno de los ilustradores más reclamados por el mundo del cine, y a principios de los 80 ya producía una media de 10 carteles de películas al año.

Con la irrupción de las nuevas tecnologías en el mundo de la ilustración, su trabajo se vio resentido y decidió explorar otros mercados en el mundo de los videojuegos y los cómics, la publicidad o la producción de ediciones limitadas de sus ilustraciones. Struzan incluso llegó a dibujar un sello conmemorativo de John Wayne para el Servicio Postal  de Estados Unidos.

A pesar de que Struzan se retiró de manera oficial tras el extenso proceso de ilustración de la campaña de promoción mundial de ‘Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’, su aportación al mundo del cine es cuantiosa y su legado ha inspirado a miles de ilustradores que han venido detrás. Pero especialmente nos ha hecho vibrar y soñar a miles de cinéfilos en todo el mundo.

A finales de este año se estrenará ‘Drew: the mand behind the poster’, un documental que homenajea al artista haciendo un recorrido por su vida y su trabajo de la mano de personalidades tan importantes del mundo del cine y la música como Steven Spielberg, George Lucas, Frank Darabont, Harrison Ford, Michael J. Fox, Steve Guttemberg, Guillermo del Toro o Alice Cooper.

Lo peor del cine adolescente de los 90

por Raquel Ortega-Martínez

Ah, ese maravilloso cine adolescente de los 90, el último eslabón entre el impecable cine pubescente de John Hughes en los 80 y el desparrame sosaina y sin sentido que vendría a partir del año 2000. Si bien hubo películas para adolescentes notablemente buenas en la década de los 90  (‘Mallrats’, ‘Scream’, ‘Las vírgenes suicidas’, ‘Cry Baby’, ‘Movida del 76’, ‘Los chicos del barrio’, ‘The Faculty’, ‘Academia Rushmore’, ‘Election’,…) lo mejor del género quinceañero son esas películas tan malas que nos encanta odiar.

5- ‘Ya no puedo esperar’ (1998)

Espero que seáis de aquellos que sí pudieron esperar y os hayáis librado de ver una película que representa lo peor de lo que es considerado como cine para adolescentes: un revoltillo de lo mejor de John Hughes en los 80 y de los clichés más trillados sobre la vida en un instituto norteamericano. Predecible, sosa y carente de interés, sobre todo porque intentó de manera muy forzada ser la película definitoria de una generación. Ahá, ya.

Caras secundarias conocidas para aburrir, eso sí: Jennifer Love Hewitt, Ethan Embry, Peter Facinelli, Lauren Ambrose, Seth Green, Freddy Rodríguez, Sean Patrick Thomas, Jason Segel, Jaime Pressly, Selma Blair, Eric Balfour, Clea DuVall, Melissa Joan Hart… e incluso el niño protagonista de ‘Hook’, Charlie Korsmo.

La película, al menos, otorga un punto de originalidad al empezar donde el resto de comedias adolescentes terminan, tras el baile de graduación. Historias paralelas que se entrelazan, amores de instituto nunca confesados, amigos que se prometen amistad eterna a pesar de que uno vaya a estudiar a Minnesota y el otro a Kansas, adolescentes obsesionados por perder la virginidad,… Nada nuevo a este lado del Mississippi.

4- ‘Comportamiento perturbado’ (1998)

Sin duda uno de los puntos más bajos en los que cayó el cine adolescente de pseudo-terror que tan de moda se puso a finales de los 90: James Marsden interpretando una vez más su papel de guaperas oficial con corazón de oro y Katie Holmes intentando sacudirse de encima a la buena de Joey Potter con un papel de chica asocial y llena de piercings y tatuajes… y fracasando estrepitosamente. Bajo esta premisa, ¿cómo iba a funcionar esta película?

Su argumento podría resumirse en la moraleja que intenta transmitir y con la que tan de acuerdo estarían las facciones más conservadoras: adolescentes del mundo, desobedecer a vuestros padres está mal, ser promiscuo está mal, tomar drogas está mal, sacar malas notas en clase está mal. ¿No sería muchísimo mejor que os sometieseis a un lavado completo de cerebro que os permitiese ser mucho más felices y azulados?

Si bien la película tiene un buen comienzo con los personajes de Katie Holmes y Nick Stahl sumidos en la paranoia en un instituto que pondría los pelos de punta a cualquiera, el desarrollo de la historia se va desmoronando poco a poco hasta desembocar en un final absolutamente demencial que deja lugar a una posible continuación. Menos mal que a nadie se le ocurrió rodar una segunda parte.

3- ‘Aún sé lo que hicisteis el último verano’ (1998)

Reconozcamos que ésta es una de esas películas que disfrutamos poniendo verde, una cinta de terror adolescente que intentó igualar a la impecable ‘Scream’ y se quedó a medio camino. Aún así, es un entretenimiento palomitero divertido que disfrutamos mucho en los 90. Sin embargo, su totalmente prescindible segunda parte se rodó única y exclusivamente para hacer disfrutar al adolescente pajillero de medio mundo con el estupendo escote de Jennifer Love Hewitt. O al menos eso creo yo, porque si no no entiendo cómo se atrevieron a rodar semejante disparate.

No sólo la película no daba miedo, sino que encima rallaba el esperpento. La primera parte tenía un hilo argumental rudimentario, pero que se mantenía de manera más o  menos sólida: grupo de adolescentes borrachos matan a un hombre en la carretera y un año después les persigue un asesino maníaco enfundado en un chubasquero. Previsible, pero entretenida. ‘Aún sé lo que hicisteis el último verano’, sin embargo, no es más que una concatenación de sangre falsa y asesinatos absurdos sin orden ni concierto ni lógica ni guión ni nada de nada. Lo cierto es que los personajes son irritantes hasta la naúsea y te pasas media película deseando que se los carguen.

Lo verdaderamente terrorífico de esta película es que alguien se atrevió incluso a rodar una tercera parte, ‘Siempre sabré lo que hicisteis el último verano’, que, afortunadamente para todos, fue directa al videoclub sin pasar por los cines antes.

2- ‘The rage: La ira (Carrie 2) (1999)

Alguna cabeza bienpensante de Hollywood decidió que la mejor manera de aprovechar el tirón del cine de terror adolescente de finales de los 90 era hacer una segunda parte de la estupenda y terrorífica ‘Carrie’. Espero que alguien despidiese a semejante lumbrera.

Si bien la película tiene dos o tres detalles que la conectan con la original (el personaje de Amy Irving, por ejemplo), más bien deberíamos estar hablando de un remake que aprovechó claramente el tirón del título. Durante 90 minutos da la sensación de que estamos presenciando un drama de los de Antena 3 sobre una adolescente acosada por sus compañeros de instituto. Solamente al final asistimos a un baño de sangre que intenta ser gore pero resulta más bien cómico y que más bien parece una excusa para suplir los evidentes agujeros en el guión.

Vale, reconozcamos que Emily Bergl daba miedo, mucho miedo, pero la película era tan lamentable y sus diálogos tan penosos que es difícil explicarlo con palabras. Dejémoslo simplemente en que Rachel, la protagonista y sufrido objeto de burlas de sus compañeros, asesinaba pobres adolescentes lanzándoles CD’s con el poder de su mente.

Chloë Grace Moretz y Julianne Moore han rodado un remake (esta vez sí) de la ‘Carrie’ original a las órdenes de Kimberly Peirce, directora de la excelente ‘Boys don’t cry’ y la olvidable ‘Stop-Loss,’ que se estrena en 2013. Esperemos que esta vez sí se le pueda hacer algo de justicia al clásico de Brian De Palma.

1- ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’ (2000)

De acuerdo, técnicamente esta película no pertenece a los 90, pero es tan sangrantemente mala que merece el honor de ser incluida en esta lista. Hay películas decididamente estúpidas que de tan malas acaban siendo buenas. ‘El diablo metió la mano’ (1999) es uno de los mejores ejemplos en los 90. Pero ésta… supongo que hay que estar en un estado etílico muy elevado para que la historia te haga un poco de gracia.

Ashton Kutcher y Seann William Scott  se convertían con ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’ en los nuevos Antonio Resines. O en los Bruce Willis, si os gustan más los símiles hollywoodienses. Es decir, especialistas en repetir el mismo papel una y otra vez. Kutcher con el de Kelso en ‘Aquellos maravillosos 70’; Scott con el de Stifler en ‘American Pie’.

¿Os acordáis de ‘Dos tontos muy tontos’? Maravillosa y apoteósica comedia de lo absurdo con cuyo ejemplo ‘Colega, ¿dónde está mi coche?’ intentó seguir para acabar ofreciendo una película todavía peor de lo que se espera viendo el tráiler. Lo más trágico del asunto es que muchos de nosotros llegamos a pagar por ver ésto en el cine.

Tías buenas metidas a la fuerza para enganchar al público masculino, juegos de palabras disparatados (¿os recuerdo la escena de los tatuajes?), invasiones alienígenas, strippers transexuales,… En fin, un despropósito de principio a fin.

Top Vacuno: Créditos iniciales

Hay muchas opciones para empezar una película. Desde los sencillos créditos iniciales de Woody Allen a la omisión total o parcial de presentaciones. Sea como fuere, esta intro que responde al “¿quién?” es parte del ritual cinéfilo. A la espera de vuestras opiniones, os contamos cuales son nuestros favoritos:

 

5. Pi (Fe en el caos)

Los créditos iniciales de Pi son la síntesis perfecta del estilo Aronofsky/Mansell, que posteriormente viviría su plenitud artística en el viaje alucinante al fondo de la mente que supuso Requiem por un sueño. Títulos acelerados de efecto hipnótico para presentar una película que va directa al cerebro.

 

4. Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres (Versión Fincher)

Si antes hablabamos del tandem Aronofsky/Mansell ahora habría que hablar de otra pareja director/compositor igualmente exitosa: Fincher/Reznor. El director de Seven y el lider de Nine Inch Nails se hicieron uno para oscarizarse posteriormente en La red social. Para su comienzo del nuevo Millenium optaron por una intro videoclipesca de derroche abstracto, visceral y  creativo. Todo esto bebiendo de Led Zeppelin y con la colaboración de Karen O, lider de Yeah Yeah Yeahs. Todo un acierto para olvidar de un montajazo la versión nórdica.

 

3. Balada triste de trompeta

Para su gran metáfora sobre la transición, el director bilbaino optó por contarnos la historia de España mediante imágenes, golpes bizarros y música de semana santa. El resultado es atronador.

 

2. Se7en

Los desconcertantes títulos de Seven trajeron consigo una revolución en la forma de titular. Apostando por el hipnotismo y la música psicofónica, se mezclan recortes, sombras, letras, tinta, páginas… Una intro perfecta de lo que sería una larga investigación sobre unos crímenes nada comunes. El resto ya es historia.

 

1. Watchmen

Aquí se mezclan cuatro cartas de peso: El comic de Alan Moore, la música de Bob Dylan, el preciosismo de Zach Snyder y la historia de Estados Unidos. Probablemente, los mejores creditos iniciales de la historia…

 

 

Estas son solo nuestras propuestas. Ahora para cerrar el círculo estaría bien saber cuales son vuestros favoritos.

Top 5 vacuno de Mel Gibson Enfurecido

Que si escucho lo que piensan las mujeres, que si tengo una marioneta con la que hablo… No y mil veces no. Nos gusta el Mel Gibson que se alimenta de odio y venganza, el que tras una matanza solo piensa en el fin, nunca en los medios, el que no se arrepiente. Y ese subgénero tiene un nombre: Mel Gibson Enfurecido. Hemos elaborado un Top 5 vacuno con lo mejor de la mala leche Gibsoniana.

5. Rescate, de Ron Howard. USA, 1996, 121 min.

Secuestran al hijo del tio Mel, y no, como comprendereis no iba a llamar a Paco Lobatón. Mel Gibson no llama a la policia, es la policia. Así que nada mejor que ir a un plató de televisión y ofrecer dinero… ¿por el rescate? No… ¡¡Por la cabeza del secuestrador!! ¿No es genial? Lástima que visto el trailer… Vista la película.

Calidad de la leche: Lleva unos dias fuera del frigorífico…

4. Conspiración, de Richard Donner, USA 1997, 135 min.

En esta ocasión encarna a un taxisto neoyorkino que ve conspiraciones hasta en la cola del super. Sin ser una obra magna, ni mucho menos, entretiene bastante, y eso a pesar de contar con Julia Roberts en el reparto, actriz con efecto somnífero, y eso es mucho decir.

Calidad de la leche: Potable

3. Vacaciones en el infierno (Get the Gringo) de Adrian Grunberg, USA, 2011, 95 min.

Esta aventura bien podía haberse titulado Mel Gibson en México. Interesante excursión de un ladrón por una de las decadentes prisiones mexicana. El papel de gringo astuto le va como anillo al dedo.

Calidad de la leche: Buena

2. Al límite (Edge of darkness) de Martin Campbell, usa 2010, 117 min.

Película que pasó timidamente por salas y fue injustamente infravalorada. Aquí Mel encarna al agente Thomas Craven, un padre coraje que intenta resolver el asesinato de su hija. En ese descenso a los infiernos de la corrupción se verá envuelto en una conspiranoia de complicada resolución. Gibson traspasa la pantalla con una presencia extraordinaria.

Calidad de la leche: Se ve que esas vacas no han pasado hambre.

1. Payback, de Brian Helgeland, USA 1999, 90 min.

Esta remake de A quemarropa es el máximo exponente del subgénero Mel Gibson Enfurecido. En ella, el actor emprende una matanza por una deuda de un puñado de dolares, venganza que llevará hasta sus ultimas consecuencias. Filme a reivindicar con un Gibson completamente desatado, no en vano su eslogan reza “Ya se acabó lo del buen chico”. 90 minutos de altura.

Calidad de la leche: Recien ordeñada

Mel Gibson lindo y querido

Vacaciones en el infierno (Get the Gringo) de Adrian Grunberg, USA, 95 min.

He visto cosas que vosotros no creeriais… He visto a Mel Gibson apuntar con un arma a ritmo de Manu Chao. Esa es la conclusión a la que llego tras ver “Vacaciones en el infierno”, el narcocorrido del actor australiano.

Mientras los Pacino, De Niro o Hoffman se decantan por posar en la película, aparecer en los títulos de crédito e ingresar dinero en la cuenta corriente, el tio Mel sigue optando por disfrutar de la profesión. No solo protagoniza la película del debutante Adrian Grunberg, también produce y participa en la escritura del guión. Por si eso no es suficiente, también se atreve con el español, y es que digamos que es junto al inglés, el idioma cooficial del filme, por lo que se antoja obligatorio verlo en versión original. Aunque digamos que el castellano de Gibson… Aún necesita unos cuantos veranos en Salamanca al estilo Gwyneth Paltrow.

Centrémonos en la trama. A grandes rasgos se trata de un ladrón estadounidense que por circunstancias de la vida digamos, termina en una prisión de Ciudad Juarez. Se trata de un tipo de carcel que poco a nada tiene que ver con las prisiones made in USA a las que tan acostumbrados estamos. “El pueblito”, sobrenombre del penal, se acerca más a lo que sería un poblado chabolista que a una prisión al uso. Gibson intentará reconducir la situación en mitad de un vertedero controlado por las mafias.

Lo mejor de la película sucede en su primer tercio. El arranque, rodado de forma trepidante, es espectacular, y las primeras horas de Gibson en Mexico y en El Pueblito enganchan por completo. Aunque el guión flojea en su llegada al nudo, nos deja por el camino grandes momentos que no os voy a spoilear.

Mexico se convierte en un personaje más de la función. La ambientación aparece como uno de los puntos fuertes del filme. Se agradece el buen rendimiento de los secundarios, latinos o no. Como decía al principio del texto, la música aporta un toque especial. De Los fabulosos Cadillacs a Manu Chao, pasando por cumbia o Narcocorridos.

Adrian Grunberg realiza un buen trabajo, y se presenta como un director de ideas claras que sabe donde poner la cámara, aunque con un Gibson tan metido en la producción y en el guión, no sabemos hasta que punto vemos Grunberg y hasta que punto vemos Gibson. No hay que olvidar que quien fuera William Wallace gritando libertad, ha dirigido filmes de la talla de Braveheart o Apocalypto.

En definitiva, estamos ante una película, que aunque no es redonda, nos ayudará a pasar un buen rato. Llega a los cines españoles el 26 de octubre, fin de semana previo a Halloween, en el que tendrá que combatir con la esperada Argo, de Ben Affleck, y las terroríficas La cabaña del bosque, La casa muda y Silent Hill: Revelation.

Aquí podeis ver el trailer:

Calidad de la leche: Buena

Una de juicios

Dredd, de Pete Travis, 2012, Gran Bretaña, 95 min.

El Juez Dredd regresa en 2012 para aniquilar de nuestras memorias la versión stalloniana de 1995. No es fácil, e intuyo una floja taquilla en España como consecuencia del efecto Deja vu y el desconocimiento de una realidad, el superjuez de Mega City tiene su origen en el comic británico 2000 AD. No estamos ante un remake, estamos ante una nueva adaptación.

La dirección corre a cargo del mancuniano Pete Travis (Omagh, En el punto de mira, Endgame), que opta por ahorrarnos la presentación de personaje, tan típica en las adaptaciones de comic, y colocar a sus protagonistas en el ojo del huracán. El arranque es espectacular, con un motorizado Dredd que recuerda a Akira, para dar paso a lo que se convertirá en una Buddy Movie mixta de la división Jedi/Joven Padawan. No hay que olvidar un detalle importante, estamos ante un drama judicial, el mejor de la última década. Los juicios rápidos se suceden cambiando la habitual sala de audiencias por un bloque a caballo entre la también british “Attack the block” y “The raid”.

La película vence en el terreno artístico gracias a la ambientación y al muy cuidado vestuario del juez. La estética Ciberpunk domina en un mundo cercano a Blade Runner o al Detroit de Robocop. Con esta última guarda varias similitudes, sus protagonistas comparten carisma y putoamismo. La banda sonora gustará a aquellos que recuerdan con una sonrisa partituras como las de Mortal Kombat o Blade. Hay un DJ en la sala, y por suerte no es Paquirrín. A estos ingredientes hay que sumarle el aroma procedente de Serie B. El uso de la huperviolencia gana enteros gracias al uso del slow motion de la escuela Wachowski/Snyder.

Al frente del reparto, Karl Urban con casco y tarjeta SIM incrustada que responde con eficacia. Se agradece que parte del peso recaiga en Olivia Tirlby y que no se haya optado por un protagonista absoluto, en la antagonía encontramos a Lena Headey, tronista y Connor en serie a la que ya vimos en 300.

Estamos ante una buena muestra de género, un ejemplo de ritmo, que reinicia nuestra idea del Juez Dredd y que esperamos sea el comienzo de una gran saga. Se echaba de menos una figura emergente en territorio devastador. El veredicto para Pete Travis es inocente, aunque su película no lo sea en absoluto. Eso si, podemos condenarle a realizar por lo menos una secuela, veamos hasta donde puede llegar. Ahora solo falta ver que opina el jurado.

Calidad de la leche: Buena

Un blog de cine con muy mala leche