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Crónica del 11 de octubre en Sitges: Thelma, Hostile y A day

Primer día en Sitges 2017 para La Vaca de Twister. Jornada de repescas de la Sección Oficial (Thelma y A day) y una francesa de Panorama Fantástico: Hostile.

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Empezamos al mediodia en el Retiro, con el pase de una de las películas más destacadas hasta el momento en la Sección Oficial; la noruega Thelma, de Joaquim Trier. La película empieza en un punto de partida muy similar al que nos mostró Raw (Crudo), con una joven raruna que deja el hogar para empezar la carrera de Biología. La socialización será inevitable, y también el choque frontal entre sus valores cristianos y la vida propia de una adolescente. Estamos ante una versión psíquica de Carrie que recuerda a títulos como Camino, La Vida de Adele, La señal, Requiem (El exorcismo de Micaela) y Chronicle. Todo ello con frío y ritmo propios del cine nórdico. Al dejar la sala cuesta aterrizar, y dar un veredicto claro, pero una vez superada la hora de reflexión hay que decir que Thelma no enamora, pero es una buena película. Lo es por sus ideas y la potencia de sus imágenes. En la parte negativa está esa frialdad. El exceso de contención no le sienta bien a un filme al que nos gustaría haber visto sin corsé.

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Tras Thelma, una película a priori más ligera en la sección Panorama Fantástico; la francesa Hostile, de Mathieu Turi. En sus primeros minutos parece que vamos a ver un filme similar a Infectados, de los hermanos Pastor, pero pronto muta hacia otra película que pasó por Sitges la pasada temporada: La simpática It stains the sands red, en la que una choni americana era perseguida en el desierto por un zombie. En esta ocasión se nos presenta a una heroína más al uso. Pero lo que parecía iba a ser un survival horror futurista se convierte de pronto y mediante flashbacks en una especie de Pretty Woman, en la que un tipo guapo y forrado recicla a un yonki que tocaba fondo. El drama aumenta en las escenas del pasado, mientras las imágenes del apocalíptico presente se convierten en una mera excusa para presentar la película en el festival de Sitges. Inevitablemente llegan las risas a las butacas, provocadas por un final que aún no se si es ridículo o la mejor forma en la que podría terminar. Poca cosa. Eso sí, destacable la gran interpretación a nivel físico de Brittany Ashworth.

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Y para terminar, A day, de Cho Sun-ho, la alternativa surcoreana a Atrapado en el tiempo. Una entretenida muestra del subgénero ‘bucle temporal’ que empieza frenética y divertida pero se desinfla en su parte final. Cuenta la historia de un padre disaster atrapado en una bucle que acaba siempre con el atropello (Salvaje y explícito) de su hijo. En su último acto la acción decae y la sus momentos cómicos desaparecen para dar paso al típico tramo moralizante que hace que lleguemos a la meta cansados. Sermones en Sitges no, por favor.

Así con todo, y tras unos mojitos en la playa de Balmins, una gran toma de contacto de un festival que los aficionados al género hacen único. Seguiremos desinformando.

 

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FANT 23: FANT en corto vasco

Tras la inauguración con Pieles, llegó el momento de mostrar el estado del cine vasco de género. El FANT en corto vasco es una gran oportunidad de detectar el talento que viene.

Bestealdetik, de Mar González Ruiz de Larramendi ·

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Empieza como una película de terror en cabaña, pero Bestealdetik es un auténtico poema en imágenes. Más cerca de la lírica que de la prosa. Una gran reflexión sobre el peso del tiempo y el inevitable final. Mikel Laboa remata la jugada.

Decorado, de Alberto Vázquez

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Estuvimos hace unos meses en la Semana de Terror de Donosti. El desatado público del Festival gritaba en alto Decorado en cada una de las películas. Ahora lo entendemos todo. Decorado es ya una obra magna de la animación absurda. Una auténtica joya.

Nunca pasa nada, de Javier Prieto

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Nunca pasa nada recorre la cola del INEM con una técnica de animación cercana a la de Waking life y A Scanner Darkly de Linkater. Corto de tiempos de crisis, de como vemos la vida pasar sin que nada cambie. Mención especial a su potente banda sonora.

Ihesa, de Alejandro Díaz Castaño

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Empieza como terror con invasión casera, pero no nos muestra hasta el final su verdadera naturaleza. Un trabajo que invita a cierta reflexión y con el que no cuesta demasiado empatizar. Que dura es la rutina.

Bright lights, de María Zabala

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Más que un cortometraje, un buen videoclip para el tema Molly & Pete de Belako. Funciona a nivel estético, pero su guión no está a la altura de las imágenes.

Precious Moments, de Asier Iza

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El cortometraje de la noche. Comienza con tono cómico en uno de esos picaderos de carretera secundaria, después se pasa al lado inquietante. El resultado final parece cómico, pero pasados unos minutos te das cuenta de que has visto algo terrorífico. Una original vuelta de tuerca al Christine de Stephen king.

Si la oscuridad nos lleva, de Mikel R. Alonso

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Estamos ante un microretrato de asesino comprimido en un ZIP. Su ambientación resulta inquietante. (Muy) Breve, pero intenso.

Villa Mnemósine, de Rubén Salazar

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El corto de más presupuesto de la lista (O eso creemos por su diseño de producción). Una interesante idea que llama a la reflexión. Tiene calidad, pero el FANT no era su lugar.

Ulises, de Aitor Gutiérrez

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Una de las sorpresas de la noche. Un hombre llega a un hotel para ser varios hombres. Un interesante juego de rol cómico para un solo jugador. Si habría un premio al Mejor Actor de este FANT en Corto sería sin duda para Kandido Uranga. Sencillamente lo borda. Además, el cortometraje sirve de homenaje a la profesión de actor

Extático, de Azahara Gómez

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Cortometraje en plano tarantiniano sobre dos guardias forestales y un cadáver. Una vez más, homo homini lupus est. La sorpresa no es tal, y la sangre final resulta demasiado artificial.

Jules D., de Norma Vila

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Empieza tan bien que acaba decepcionando al elegir la vía más ‘gótica’ del relato Un canto de amor a Drácula con un gran look y una dirección prometedora. Lástima que el ‘Qué’ no esté a la altura del ‘Cómo’.