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Los Juegos del Hambre: Sinsajo parte 2. Al carajo con el sinsajo

¡Madre mía! Y yo pensando que ya habíamos visto lo peor de la saga de los Juegos del Hambre en el primer episodio de Sinsajo… Que inocente. Tras dos episodios notables, Hollywood decidió que para ver el último episodio de la saga esperaráramos 12 meses y pagáramos 9 euros más. Asumido el despropósito pensé que al menos nos iban a premiar con un final digno. Error.

El desenlace solo ha servido para confirmar a Josh Hutcherson y su Peeta Mellark como una de las peores interpretaciones de todos los tiempos. Personaje e intérprete consiguen que cada una de de sus apariciones durante cuatro películas se conviertan insoportables, especialmente en esta última.

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¿Harto de personajes femeninos florero? Tranquilos, Liam Hemsworth ha demostrado que la versión masculina de ese rol residual también existe. Su aparición solo transmite un pensamiento en el espectador… “¿Se parece más a Piqué o a Llorente?”.

Lo único salvable aquí es una vez más Jennifer Lawrence, que parece asumir con resignación que esta vez no ha podido salvar la película. Ni él, ni Donald Sutherland, ni Julianne Moore, ni siquiera el difunto Philip Seymour Hoffman.

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El guión no es del todo malo. Es remarcable su intento de hacer una película política que se eleve por encima de la superficialidad que se le presupone. Siguen presentes temas como la propaganda o la manipulación mediática, y se explota un mensaje que ya se presentó en su predecesora: “El totalitarismo no es propiedad exclusiva de la derecha”. Lástima que solo sean estrellas fugaces en un final de ritmo pausado y duración excesiva.

La realidad es que todo era mejor dentro del cuadrilátero en que se disputaban los juegos del hambre.  Amigos, Hollywood nos la ha vuelto a meter.

Lo mejor: La escena del ataque de los mutos en las cloacas.

Lo peor: ¿Donde sinsajo está la épica?

Cuando el sinsajo vuela bajo hace un frío del carajo

“Divide y vénceras” dijo Julio César, “Divide y la cagarás” respondió La Vaca de Twister. Nuestros peores temores se han confirmado tras ver Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 1. Y es que la trilogía de esta saga adolescente nos estaba habiendo disfrutar… Hasta ahora. Las leyes del mercado mandan, y Hollywood nos ha colado un episodio de 30 minutos hormonado hasta las dos horas. Ya le vimos al amigo Harry Potter partir sus reliquias de la muerte, lo que dañó bastante el resultado final. No había necesidad alguna de rodar esta película. El Sinsajo nunca debió ser guillotinado.

La película comienza donde nos dejó En Llamas, con una Katniss rescatada del concurso y separada de Peetah en los albores de una revolución. El comienzo es prometedor. Nos encontramos en las profundidades terrenales de lo que queda del Distrito 13. Julianne Moore y el difunto Philipp Seymour Hoffman preparan a Katniss para que sea un arma, pero no ese arma letal que demostró ser en los juegos, si no un arma propagandística.

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Siempre se ha acusado despectivamente a Los juegos del hambre de ser una saga para adolescentes, afirmación con la que no estoy de acuerdo. Pienso en muchos de los padres que ayer estaban con sus hijas en el cine viendo la película y en todos los elementos adultos con los que pueden disfrutar. LJDH no es únicamente una historia de amor. Habla de los regímenes totalitarios, la manipulación política, el abuso de poder, la socialización del dolor o el uso de la propaganda. Es este último tema el que desarrolla Sinsajo Parte 1. Lástima que a medida que avanza el metraje vaya perdiendo fuerza progresivamente.

El gran problema del filme es que en ningún momento termina de coger altura este Sinsajo. La Lawrence sigue funcionando, y cargando en sus espaldas la película para que no se derrumbe estrepitosamente y aún nos queden ganas de asistir al final de la saga.

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La acción es sustituida por una tensa calma que en ocasiones cae en el aburrimiento. Vemos escenas que están como colocadas con pegamento de barra a última hora para darle a esta intro entidad de película. Vemos a Katniss cantar, al pueblo empezando la revolución con cierto aroma a Los Miserables, pero en nngún momento se alcanza la épica necesaria. Y el falso final que se nos ofrece nos deja muy lejos de la satisfacción. Salimos de la sala con el estómago vacío.

Solo nos queda agarrarnos a la fe de que la última película pueda volver a el nivel de En llamas, aunque buena parte de el mal ya está hecho. Muy mal Hollywood, muy mal. Entendemos que el cine es un negocio, pero engordar con pienso una franquicia no es bueno para nuestro amado séptimo arte.

Rompenieves: El último cigarrillo de la humanidad

Rompenieves se ha estrenado en España de forma limitada y con un apoyo comercial practicamente nulo. Su único apoyo han sido las críticas muy favorables entre fans del género y medios especializados. En este contexto es donde se suele hacer fuerte la decepción, pero el tren que transporta a los últimos humanos en la película se la ha llevado por delante. Rompenieves ha superado unas expectativas que ya eran muy altas antes de su proyección.

Del director no tenía ninguna duda. Bong Joon-Ho es uno de los directores que ha provocado que el cine coreano sea más que una moda. Memories of murder, The host y Mother le avalan. En su primera experiencia USA no defrauda.

Rompenieves adapta la novela gráfica Le Trasperceneige. La historia coloca en un tren a los últimos supervivientes de la humanidad. Una suerte de arca de Noé que agrupa a los elegidos por castas, y a las castas por vagones. El último vagón acoge a los desechos de la sociedad. Estos intentarán cambiár las reglas de juego iniciando una revolución.

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Entre sus referentes cercanos encontramos indudablemente a Los Juegos del Hambre. El tren se asemeja sobremanera al que traspasa los distritos de Panem. Lo mismo ocurre con la persona que se encarga de representar al tren ante el vagón de cola, una irreconocible Tilda Swinton que parece un clón de Effie Trincket. Lo más llamativo es el nombre del protagonista:

CURTIS EVERETT (Rompenieves)

KATNISS EVERDEEN (Los juegos del hambre)

La comparación es inevitable.

Esperaba encontrarme con una mezcla entre Elysium y The road, pero Rompenieves tiene una gran capacidad para sorprender. Su peculiar tono y su habilidad para pasar facilmente de la comedia al drama, la diferencian de las películas de su liga. A medida que avanza la trama, la película se convierte en un océano de metáforas entre clases sociales. Se nos invita a reflexionar, y a pensar en como hemos pasado de una guerra civil a ir a un restaurante japones a comer Sushi, de la supervivencia al bienestar, mientras en otro lugares del mapa aún siguen en esa fase de supervivencia. En ese contexto resulta brillante el parlamento sobre el origen de Curtis, previo al episodio final. Brazos y piernas que resumen la historia reciente de la humanidad.

Otro de los puntos fuertes es su espectacular dirección artística y un impresionante aprovechamiento del espacio. Muchos se han quejado de su falta de coherencia en las dimensiones, pero recomiendo que los que habeis visto aún la película dejeis esos complejos a un lado. Estamos ante una película de ciencia ficción, no ante un drama intimista. Hay que entrar en el juego, no nos pongamos barreras.

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En el cast encotramos nombres sobradamente conocidos como los de Chris Evans y Jamie Bell, en un nuevo intento fallido de dejar de ser Billy Elliot. Evans encarna al héroe, un personaje con reverso tenebroso similar al Jack Shepard de Perdidos. Brilla con luz propia la siempre agradable presencia de John Hurt, dando vida a uno de esos secundarios que tan bien se le dan.

En definitiva, estamos ante uno de los filmes imprescindibles del año. Una cinta ambiciosa que saca el máximo rendimiento de su espacio y eleva al máximo sus posibilidades. Posiblemente la mejor película que hemos visto sobre raíles, con permiso de Alerta máxima 2.

Los Juegos del hambre: En llamas. El sinsajo que te trajo.

Jlaw dando caña en en llamas

En 2012, Gary Ross, director de la infravalorada Pleasantville, llevó al cine Los juegos del hambre. Se puede decir que completó un buen trabajo. Sin lucimientos, pero efectivo, creando un buen universo para una saga. El objetivo se vió cumplido gracias a una gran taquilla que convertiría a la película en fenómeno.

Tras desvincularse Ross de la saga, el sustituto elegido para la tarea de dirección fue Francis Lawrence, responsable de trabajos de género como Soy leyenda o Constantine, y de la romántica Agua para elefantes. Hoy podemos decir que fue una elección correcta.

Esta secuela narra las andanzas de Peeta y, sobre todo de Katniss, tras ganar su edición de Los juegos del hambre. Los que se han llenado la boca comparando a la saga con Battle Royale tendrán esta vez que meterse la lengua en el trasero, puesto que la saga adquiere su propia personalidad, basándose sobre todo en una diferencia… Donde la cinta de Fukasaku proponía juego, la de Lawrence propone revolución, algo que ya se intuía en la primera película. Y ojo, que la vaca es muy fan de Battle Royale.

saludo los juegos del hambre

Dejando oriente al margen hay cuatro fuentes visibles de las que bebe el filme. La parte revolucionaria frente al sistema totalitario la adquiere de V de Vendetta. Los agentes de la paz haciendo uso del lanzallamas recuerdan a los bomberos de Farenheit 451, El campo de batalla y su lógica es un Perdidos a pequeña escala, con el espíritu de una obra maestra: El Show de Truman. Todo esto puede considerarse un halago.

Puede que estos juegos no entren en las ligas mayores de sagas (El señor de los anillos, Star wars…) pero posee un as del que carecen las anteriormente mencionadas. el de otorgarle el protagonismo absoluto a una actriz capaz de cargar sobre sus hombros con toda la mitología de la novela: Jennifer Lawrence. Y es que JLaw es de esas actrices sobre las que se puede apoyar una saga entera sin miedo al fracaso. Donde Mark Hamill o Elijah Wood fracasaron, la Lawrence triunfa. No se conforma con estar, porque la actriz tiene capacidad para ser. Cabeza, físico privilegiado y corazón. No le falta nada a esta Katniss, a la que hay que añadirle el plus de ser un arma letal.

Entre los secundarios destacan sobre todo lo demás dos incorporaciones. La primera es la del siempre perfecto Philip Seymour Hoffman, que borda su papel de nuevo hijo de puta al servicio del Presidente encarnado por Donald Sutherland. La otra es una Jena Malone con ganas de dar mucha guerra, y que empieza con una escena subidita de tono en un ascensor. Una bad girl necesaria.

jena malone escena ascensor elevator scene

Los Juegos del hambre: En llamas es una buena película, casi una gran película, pero carece del brillo necesario para alcanzar la excelencia. Apuesta por el oficio y se agarra a él para evitar el patinazo. Quizá darle más pretensiones hubiera acabado con todo. Lo que es incuestionable es su capacidad de entretener. En la sala, tras dos horas y media, nadie parecía querer irse, y todo el mundo espera ansioso Sinsajo: Parte 1 con el brazo en alto mientras imitan el silbido del pájaro. Cuestionable decisión la de separar esa última parte en dos entregas. Esperemos que al menos se mantenga el nivel. Sería un conjunto para el recuerdo. Es esperanzador de cara a Sinsajo que lo que pasa en Panem, fuera del campo de batalla ha mejorado mucho en esta entrega, creando un perfecto equilibrio entre indoor y outdoor.

Espero que a pesar del fanatismo que genera entre los adolescentes esta película haya dejado de verse como un Crepúsculo 2.0. Es cine adolescente, no es lo despiadada que podría ser, pero es cine adolescente de calidad, con las flechas suficientes para cargarse a toda la estirpe de los Cullen.