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Open Windows: La ventana discreta

Había ganas de ver Open Windows. Sigo a Nacho Vigalondo desde que vi en un FANT de hace una década sus lecciones de cine, en las que veíamos por ejemplo el efecto de una batbola del Todo a cien al ser lanzada contra una vaca. Sus cortos de Código 7 o 7:35 de la mañana me fascinaron. Las expectativas eran altas, pero su debut cinematográfico, Los cronocrímenes, estuvo por encima de ellas. Una de las mejores películas de viajes en el tiempo jamás realizadas. Disfrutamos también Extraterrestre, su segundo largo. Las primeras críticas de Open Windows, algunas negativas, no me echaron atrás.

La premisa era buena. Un fan (Elijah Wood) consigue el premio de cenar con su actriz favorita (Sasha Grey). Antes de la cita aceptará una videoconferencia con un tipo que le propondrá abrir ventanas para espiar a la actriz. A partir de ahí la acción se desarrollará a través del portatil.

Y ahora es cuando tengo que dar mi valoración. No hay practicamente nada salvable en Open Windows, quizá esos primeros minutos de cine dentro del cine, que sorprenden desde el absurdo. El problema reside en el guión. Quizá la “forma” ha hecho que Vigalondo olvide algo básico: La trama. Y a decir verdad, la forma tampoco me ha parecido nada del otro mundo.

Esperaba algo más rompedor, pero Vigalondo decide decantarse por el portatil en plena época del Smartphone, lo cual hace que no todo resulte tan novedoso como pretende. La cámara se mueve de ventana a ventana con movimientos a veces algo bruscos. Esperaba un recurso más elaborado que la cámara grabando una pantalla, cual capturador de video.

Los personajes no ayudan, más bien todo lo contrario. Wood y Grey están pintados con brocha gorda, y carecen de una simpatía que les haga conectar con el público. Eso provoca que su vida no nos preocupe demasiado, y en un escenario que no me importa si viven o mueren es muy dificil crear tensión. Por desgracia, a la función se suma un trio hacker que me ha sacado totalmente de la película. Si bien nos movemos en la ficción se echa de menos unos mínimos de verosimilitud. Bastaba con un buen asesoramiento hacker a la hora de escribir el guión. El trio fan-estrella-psicópata era más que suficiente.

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Si aún no te has ido de la película con las incongruencias tecnológicas aún queda lo mejor. La trama se decanta por los giros, y lo que parecía una curva pronto se convertirá en el Dragon Khan. Extraños movimientos argumentales en su parte final que más que sorprender acaban dinamitando lo poco conseguido. No entiendo como alguien no paró los pies a Vigalondo al leer el guión. Un “Nacho, se te está yendo de las manos” hubiera bastado.

Trance de Danny Boyle, es un antecedente reciente de el exceso de giros, de querer rizar el rizo, solo que la dirección artística de Boyle funciona mucho mejor que el frio universo de Open Windows. También se echa en falta un poco de humor que haga más llevadero el trago, porque el conjunto resulta demasiado serio. Quizá llevándola hacia la comedia hubiera funcionado.

En definitiva, estamos ante una de las peores películas de lo que va de 2014. Quizá Vigalondo se ha salvado de la quema porque es un tipo que suele caer simpático, pero si la llega a dirigir un Michael Smith o un Juan Sánchez sin antecedentes, seguramente le habrían masacrado. Esperemos que recupere el rumbo en una carrera que hasta ahora era impecable.

 

Goya sufre de amnesia

goya roto

Además de que tiene rima fácil, sabemos muchas cosas del pintor nacido en Fuendetodos, lo que nadie nos había contado es que sufría amnesia, o alzheimer, o que se yo. Eso es lo que sacamos en claro al ver la lista de nominados a los Premios Goya 2012.

No se explica de otra manera la ausencia de tres títulos que se quedan de vacío: El mundo es nuestro, Extraterrestre y REC 3: Génesis. Dificil de entender en una ceremonia en la que Tadeo Jones y Tengo ganas de tí optan al Goya de Mejor guión adaptado.

La primera vale su peso en oro por formar parte del cine contracorriente. No nos costó mucho sacar 11 razones por las que debía arrasar en la ceremonia.

El Extraterrestre de Vigalondo es todo un alarde de originalidad, cuyo guión y reparto al menos mereció un mayor reconocimiento. Vamos a meternos en la máquina del tiempo que el director de Cabezón de la Sal diseñó para Karra Elejalde en Los cronocrímenes para viajar al pasado y desenterrar algunos cadáveres goyescos para la ocasión.

Vigalondo cronocrímenes

7:35 de la mañana, de Vigalondo, es para mi el mejor corto de toda la historia del cine español, así de claro. El trabajo del director fue recompensado con una nominación al oscar, pero la Academia ni siquiera la colocó entre las finalistas. ¿Es Al-Ghandour uno de los académicos? me pregunté. Y es que esto fue un robo tan flagrante como el que sufrió la España de aquel sudoroso Camacho en el Mundial de Corea y Japón.

Lejos de rectificar, su primer largo, la ya mencionada Cronocrímenes, ganadora en el festival de Austin y referencia de la que reconocieron beber los guionistas de Lost, tan solo pudo sacar una tímida nominación a la mejor dirección Novel, Goya que por supuesto perdió.

Si bien personalmente la tercera entrega del punto rojo me decepcionó, su ausencia en apartados técnicos es dificil de asimilar, al igual que lo es la nominación de Ivan Ferreiro por su Canción de Amor y Muerte para la película. Sublime.

Tampoco se puede esperar mucho más de una academia que selecciona a una insoportable Eva Hache, que poco o nada tiene que ver con el cine español, como maestra de ceremonias. Lo que podía haber sido la gala con el Culebra y el Cabesa…

¿Y para vosotros? ¿Cuales son los mayores despistes en la historia reciente de Los Goya?