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Bad Match: Tinder sorpresa

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La americana Bad Match, de David Chirchirillo, llevó la temática de las apps de búsqueda de pareja a la Sección oficial del FANT 24. Los títulos de apertura de la película ya indican que estamos ante una producción hecha para la estantería del videoclub.

¿De qué va? Bad Match sigue los pasos de Harris, un triunfador en el campo de las relaciones esporádicas gracias a una aplicación de ligoteo. Su vida cambiará al conocer a Riley en una de esas citas, una joven que no asumirá ser el rollete nocturno.

Sus giros se ven venir de lejos, y su realización está bastante descuidada, pero a pesar de sus defectos la película entretiene de principio a fin. Su frescura la eleva por encima de la sobremesa de Antena 3, aunque en honor a la verdad argumentalmente no esté muy lejos de esos títulos. Por suerte, el texto y la temática consiguen conectar fácilmente con el espectador.

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La película sirve además para reflexionar sobre los nuevos problemas que acarrea nuestra second life online y el choque que puede provocar con la vida 1.0. En especial, habla de un problema que cada vez sufre o ha sufrido un mayor porcentaje de población: El ciberacoso. La educación en el uso de las redes que se imparta a la próxima generación se antoja clave para evitarlo.

Bad Match no pasará a la historia del FANT, pero estos títulos también son necesarios en el festival. El entretenimiento parece a veces enemigo de la cinefilia, pero sigue siendo la principal conexión entre la industria y el público.

 

 

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Los extraños: Cacería nocturna. Secuela de la vieja escuela

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Cada año llegan a la cartelera un buen puñado de títulos que intentan pervertir las archiconocidas normas de terror. Los extraños: Cacería nocturna hace exactamente lo contrario. Estamos ante una secuela Old School que sigue a rajatabla las leyes sagradas del género.

En 2008 Bryan Bertino construyó una sólida de película de invasión casera. En Los extraños un grupo de enmascarados invadía una vivienda con el único propósito de horrorizar. La película conseguía su propósito huyendo de los giros de guión. Los antagonistas sembraban el caos, y las víctimas recibían. Con sencillez, Bertino consiguió una buena muestra género. Su secuela, menos directa, se aferra a los principios básicos. De nuevo malhechores enmascarados, de esos que no les hace falta correr para adelantar a sus víctimas. Hijos de puta que matan por diversión y a los que cuesta matar varias vidas.

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Quizá el mejor resumen de la película es un breve diálogo en la que una de las víctimas pregunta a una de las agresoras “¿Por qué nos hacéis esto” y ella responde “Why not?”. Y es que el terror más absoluto no tiene explicaciones. Un malo con motivos es menos malo, pero la maldad absoluta está en hacerlo con fines lúdicos.

El que busca encuentra, y la película cuenta con una amplia colección de sinsentidos. Pero si miramos a las secuelas de Viernes 13 o La noche de Halloween todo pasa principalmente porque sí. Inocentes y villanos, por lo que hay que recomendar al espectador no entrar en ese juego de… ¿Por qué vuelve a la casa cuando tiene todas las de perder? ¿Por qué se separan si así se vuelven vulnerables? En el slasher los protagonistas siempre toman la peor decisión posible. Y es que si se salvan nada tendría ni puta gracia. La boca del lobo siempre tiene sold out.

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Con todo esto lo que quiero decir es que esta secuela mola. Quién intente buscar gran cine aquí no lo encontrará, pero si encontrará un digno entretenimiento, siempre y cuando decida entrar en el juego macabro. Estamos ante una secuela a la vieja usanza que se inspira en hechos reales para añadir  drama a esta pesadilla familiar. La matanza de texas en un parque de bungalows con guiño final incluido. Para el recuerdo, la sublime escena de la piscina al ritmo de Total Eclipse of Heart, de Bonnie Tyler.

Aniquilación: Redención o muerte en el resplandor

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Tras la excelente Ex Machina, Alex Garland sigue empeñado en mostrar al público que la ciencia-ficción es uno de los grandes géneros. En esta ocasión, adapta Aniquilación, novela de Jeff VanderMeer. Un material muy jugoso de partida que no defrauda en absoluto en su salto a la gran pantalla.

La película está disponible en el catálogo de Netflix España. La plataforma de VOD compró a Paramount los derechos internacionales del filme, lo cual nos hizo temernos un tropiezo, puesto que ya ocurrió lo mismo con la reciente The Cloverfield Paradox, cinta muy inferior a sus predecesoras. Podemos confirmar que no ha sido una venta por cuestión de calidad. Lo malo de todo esto es que Aniquilación merece verse en pantalla grande, y a los que nos gusta el cine nos ha tocado jodernos.

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La película nos hace cómplices del drama de Lena (Natalie Portman), una bióloga que asiste al regreso del marido que (casi) daba por muerto. Pero el esposo (Oscar Isaac) no parece ser el mismo que antes de partir. Pronto descubrirá que ese cambio y el frágil estado actual en el que se encuentras provienen de ‘El resplandor’, una zona en cuarentena con muchas idas y una única vuelta.

Estamos ante un título ambicioso, y ya desde el primer minuto Garland evidencia su deseo de hacer ciencia ficción con mayúsculas. En la introducción, Aniquilación no está muy lejos de La llegada. Se nota un trabajo calculado para crear el clima de misterio adecuado. Garland construye en el espectador la necesidad de adentrarse en el complejo enigma que plantea la película. En todo momento queremos saber más, como si estuviéramos asistiendo a un capitulo especial de Lost (Perdidos). Y paralelamente a la trama, se desarrolla el viaje interior de los personajes. Además de lo que vemos en pantalla, la película invita continuamente a la reflexión, y esta sensación va in crescendo.

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Es de agradecer que, a diferencia de los títulos de aventura habituales, el comando de exploración protagonista es íntegramente femenino. Hemos visto heroínas de acción, pero ahora mismo no me viene otro título a la cabeza cuyo quinteto titular esté formado íntegramente por mujeres. Otra prueba más de que otro cine es posible. Al frente del reparto una estrella consolidada como Natalie Portman, que cumple como atípica heroína de acción.

A pesar de todas estas virtudes, Aniquilación se encuentra lejos de la perfección. Ex Machina era una película más redonda en casi todos los aspectos. La excelencia de los efectos de aquella película colisiona aquí con el abuso de la CGI, que si bien funciona a las mil maravillas para dotar de vida al decorado, chirría a la hora de mostrar sus criaturas. Aquí el problema está como casi siempre en no tomar una base real y apostarlo todo a la carta digital, casi siempre más económica.

Y Cuanto más se acerca el final, más aumenta la sensación de que estamos ante una trama jodidamente difícil de cerrar. Pero Garland arriesga, sin ningún temor a jugar con fuego y caer en lo ridículo. Ya hizo Kubrick en 2001: Una odisea en el espacio, ya lo hizo Zemeckis en Contact, ya lo hizo Nolan en Interstellar… Directores que consideraron que era mejor pasarse por exceso. A los futuros espectadores solo queda recomendarles que se agarren fuerte al sofá, porque vienen curvas. Los que ya la habéis visto, sabéis a que me refiero. En definitiva, estamos ante una película grande por momentos, y que nunca deja indiferente. Sin duda uno de los títulos imprescindibles de 2017.

Reflexión sobre el final en Spoiler

Aniquilación tiene sin duda un final de esos que no deja indiferente, un salto con doble mortal adelante que no escasea en tirabuzones. Garland le pasa la posesión al espectador, y a partir de aquí llega la hora de la paja mental. En mi opinión, la película forma a un equipo en dirección a la redención, a la expiación de los pecados. Ninguna de las componentes del escuadrón protagonista tiraría la primera piedra. Misioneras vocacionales sin absolutamente nada más que perder. La película habla de la autodestrucción para más tarde hacer un llamamiento a la esperanza, a la infinita capacidad de regeneración del ser humano en situaciones límite. De esta manera entendemos que Natalie Portman no muere, si no que resucita, y hace lo propio con su marido. Ambos vuelven del resplandor, ambos sobreviven, pero el precio pagado es la aniquilación al ego anterior.

The Cloverfield Paradox: Para dox, lax dox primerax

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Parece que la saga Cloverfield está dispuesta a tocar todos los palos. Tras el debut en clave Kaiju mockumentary de Monstruoso, llegó Calle Cloverfield 10, una agobiante historia postapocalíptica de espacios cerrados. Ahora llega por sorpresa a Netflix The Cloverfield Paradox, un título que abandona la tierra para instalarse en el terrpr sci-fi espacial.

El punto de partida de Paradox recuerda al de Interstellar, con un planeta al borde de perder todos los recursos y una expedición que tiene como misión alargar la esperanza de nuestra especie. Un comienzo esperanzador y una premisa interesante. Los primeros minutos se desarrollan de manera irregular. La película no encuentro el ritmo, pero destellos de guión como el “Not in Kentucky Anymore” o la terrorífica aparición de la chica entre cables mantienen viva la esperanza. Incluso los momentos de puro Alien, aunque mil veces vistos, mantienen la tensión. Así es como llega el primer WTF mayúsculo de la película, con un brazo que recuerda a la ‘cosa’ de La familia Adams. Por un momento Sam Raimi se apodera de la cinta. Pero con ese brazo en fuera de juego se acabó lo que se daba. El pasaje del terror se va cerrando, y el guión, que pretende ser una ecuación difícil de resolver, se convierte en una resta con llevadas.

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Tampoco ayudan las esperpénticas interpretaciones. Daniel Brühl está peor que nunca, con una cara continua de… ¿Quién me ha engañado para participar en esto? Así es como poco a poco Paradox se va quedando demasiado lejos de sus antecesoras. Quién mucho abarca poco aprieta dicen, y en este caso es literal. Es en este punto es cuando vas entendiendo la decisión de Paramount de ‘regalarle’ a Netflix esta película, que en principio debió verse en las salas de cine. A este Paradox le pasa lo mismo que a aquellas secuelas que tuvo Cube, Hypercube y Cube zero, que intentaban resolver cutremente los enigmas de la original. Intentaremos quedarnos con los buenos momentos, todos mencionados en este reseña. Por lo demás, una gran pena para una de las sagas más misteriosas del cine de los últimos años.

 

El terror: Un manual de autoayuda

La mayoría de la población piensa que las películas de terror están hechas para pasar un mal rato, pero un Estudio de la prestigiosa universidad de Twister’s cow en Oklahoma ha concluido que el horror es en realidad un género de autoayuda y superación personal. Piénsalo un momento, al final hay una chica que (casi) siempre sobrevive. Aquí van unas cuantas pruebas de lo que en realidad querían contar estas películas antes llamadas de terror, y que pasarán a la historia como cine motivacional.

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(No, no he podido resistirme a meter una frase de Vetusta Morla 😂)

IT: El trauma infantil se disfraza de payaso

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Lo tenía verdaderamente jodido Andrés Muschietti. El nuevo proyecto de IT cobró relevancia gracias a las noticias que sentaban en la silla del director a Cary Joji Fukunaga, director de la primera temporada de True Detective. Una noticia ilusionante que dejó de serlo cuando se confirmó que el también autor de Beast of no nation y Jane Eyre abandonaba el proyecto tras desavenencias con el estudio. El marrón le quedada a Muschietti, autor argentino que debutó en el terror sin pena ni gloria con Mamá. Las expectativas bajaron, pero volvieron a subir tras los primeros screenings y las aterradoras imágenes promocionales. El hype comenzó a crecer, y parecía que la burbuja, una vez más, iba a explotar. Pero esta nueva IT ha flotado por encima de las expectativas. Contra todo pronóstico, estamos ante uno de los mejores trabajos de horror de los últimos años.

El gran acierto de la película es tomar la valiente decisión de apostar por los personajes, una opción que no es la mayoritaria dentro del género. Los niños protagonistas crean un vínculo casi inmediato con el espectador, lo que nos hace cómplices de su terror. Un mecanismo más elaborado que la habitual colección de sustos, que seguramente defraude a los que solo acudan al cine a paliar los problemas de estreñimiento, pero que a la vez conquistará a los que busquen algo más que entretenimiento.

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IT es una gemela oscura de títulos como Los Goonies, Cuenta conmigo o Super 8, aunque su pariente actual más cercano se llama Stranger Things. La nostalgia vuelve a dar buenos resultados. Estamos ante una nueva confirmación de que lo retro es tendencia en el presente audiovisual.

IT es uno de esos proyectos en los que si algo falla el resultado final puede ser completamente ridículo, pero el acabado técnico de la cinta logra colocarse fuera de la sombra de la serie B. Esto se consigue gracias a una elegante fotografía, una banda sonora de calidad y unos impolutos efectos especiales. El resto lo hace un acertado casting en el que destaca la magnética Sophia Lillis, la actriz que da vida a Beverly. Ojo, que quizá estemos ante el nacimiento de una estrella.

De Pennywise, el payaso protagonista al que da vida Bill Skarsgård, decir que en los primeros minutos me ha dado la impresión de que quedaba eclipsado por el recuerdo del excelso trabajo de Tim Curry en la TV movie noventera. Ese payaso, de apariencia más humana que en esta nueva versión, es sin duda uno de los rostros más célebres de la historia del género. Pero este Pennywise se hace ‘querer’ según avanza el metraje. Aunque hay que tener en cuenta que el clown no deja de ser un falso nueve dentro de lo que de verdad cuenta la película. Los niños protagonistas desarrollan diferentes fobias, pero cada una de ellas esconde un problema más grave que el natural temor infantil. El verdadero miedo del grupo de ‘Los perdedores’ está en la vida real.

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A pesar de todas las virtudes, el título también cuenta con algunos problemas, como la redundancia de algunas escenas o el alargamiento excesivo del desenlace. No obstante, queda patente que en la sala de montaje se ha tenido que tirar de tijera. Por suerte, hablamos de exceso, pero no de aburrimiento. De hecho este IT deja con ganas de más. De esa segunda parte ya en proyecto que muestra a los protagonistas 27 años después del fatídico encuentro. Por si fuera pequeño el Hype, suena Jessica Chastain como Beverly adulta. Por favor, que así sea.

 

Alien Covenant: Apocalipsis antes del Génesis

Pocas películas han despertado en los últimos años tantas filias y fobias como Prometheus. A mi personalmente me encantó el regreso de Ridley Scott al universo del xenomorfo. Prometheus no solo mostraba ese miedo a lo desconocido tan de la saga Alien. Se atrevía con una vuelta de tuerca que ponía en contacto al ser humano con sus creadores.

Revisionando Prometheus esta semana me di cuenta de la verdadera cuestión que abarcaba la película: El inevitable choque entre el creador y su creación. Pusimos el foco en los seres humanos y los misteriosos arquitectos, pero descuidamos que David, el sintético que interpreta Michael Fassbender, era también una creación, en este caso humana. Precisamente en ese punto empieza Alien: Covenant, con una conversación en flashback entre Peter Weyland (Creador) y David (Creación).

Los que esperaban un falso remake del Alien original, al estilo de Jurassic World o El despertar de la fuerza, pueden estar tranquilos. Hay más elementos de Alien: El octavo pasajero que en su predecesora, pero podemos decir que Covenant tiene un 50% de Alien y otro 50% de la metafísica de Prometheus. Los primeros acordes de la banda sonora de Jed Kurzel evocan a la partitura que Jerry Goldsmith compuso en 1979. El espíritu inicial está de vuelta, pero a diferencia del clásico, hay algo más que ‘La mujer y el monstruo’.

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Estamos ante una película ciertamente irregular. Empieza bien, pero Scott se toma su tiempo en el nudo para subrayar algunas lineas. Sin desvelar nada, diré que sobra alguna clase de flauta que otra en la parte central. Quizá el mayor problema de Covenant es que Scott ha cedido ante los que pedían más criaturas que en Prometheus. Si por algo se ha caracterizado la saga es por esa sensación de no saber por donde te va a aparecer el xenomorfo. Si viene de arriba, de abajo, de dentro, de fuera… En ese sentido Scott peca de querer contentar a los fans, o al estudio, y mostrar demasiado al bicho. Aunque hay que reconocer que los highlights de la saga no fallan.

Por suerte, Scott lo compensa con un gran prólogo, un intenso climax y un gran cierre. Al final la película pasa volando. Tenía muchas dudas con la elección de Katherine Waterston en el papel protagonista, la nueva ‘Ripley’, que toma el relevo de personajes femeninos fuertes que ya encarnaron en la saga Sigourney Weaver y Noomi Rapace. Pero la protagonista de Animales Fantásticos y Donde encontrarlos demuestra estar a la altura de las circunstancias. Aunque una vez más, el gran protagonista acaba siendo un Michael Fassbender que se come la pantalla.

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Intuímos que a Covenant no le vendrá mal un futuro revisonado, porque la película está plagada de referencias. La biblia, El paraíso perdido de Milton, Lord Byron, el mito de Prometeo, Frankenstein (Cuyo nombre original era Frankenstein o el moderno Prometeo), el soneto soneto Ozymandias de Percy Bysshe Shelley, Richard Wagner… Claves que esconden otras claves. Claves que conectan con algunos misterios sin resolver. Un ejemplo, ¿Sabías que Lord Byron murió desangrado a causa de las sanguijuelas que le pusieron alrededor del cuerpo para curar una fiebre? Nada es casual. Y esto ya es mucho más de lo que ofrece cualquier blockbuster. En ese sentido, Scott demuestra que sigue siendo un autor.

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Al acabar la película uno se queda con ganas de más, y eso siempre es una gran señal. Cruzamos los dedos para que la película funcione en la taquilla americana y podamos tener universo Alien para rato.

Noctem: Araquiel’s Box Project

Noctem es la última aportación española al Found Footage tras La saga REC y La cueva. El FANT 23 recibió a su director Marcos Cabotá y a sus protagonistas, Adrian Lastra y Esteban Piñero ‘Basty’ para hacer el primer pase con público de la película dentro de la Sección Oficial del Festival. Lastra, conocido por Primos o la serie Velvet, explicó que la idea de la película surge de una experiencia paranormal vivida en su casa. A partir de ahí decidieron hacer una película/experimento sobre lo ocurrido.

¿De qué va? Adrian Lastra y Esteban Piñero ‘Basty’ han desaparecido en México. El actor Álex Gonzalez, amigo de Adrian, le pide a un amigo que rescate los videos de sus móviles para clarificar los hechos.

La película comienza bien gracias a la acertada decisión de que los actores no interpreten a personajes, si no que sean ellos mismos con sus nombres reales, recurso que ya hemos visto en otras obras como Juerga hasta el fin. Y no todos son actores. Esteban Piñero ‘Basty’, miembro del grupo musical D’Nash se estrena en el cine con este papel. Según cuenta Cabotá, el reparto tuvo la generosidad de abrir las puertas de su casa y mostrar su intimidad. En el filme aparecen también parejas y amigos de los protagonistas haciendo de si mismos. De este modo, el texto y las situaciones de la película son en parte pura improvisación. En ese entorno ‘natural’ destaca la interpretación de Álex González.

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En lo argumental, Noctem encajaría como un guante como uno de los sucesos que recrea cuarto milenio. La amenaza se llama Araquiel, un muy digno representante de las fuerzas del mal. El problema principal reside en que la película se fija demasiado en otros found footage ya conocidos, especialmente El proyecto de la bruja de Blair y Paranormal Activity. Algunas ideas de puesta en escena están sacadas de la obra maestra de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez. Por esta razón diría que la película puede ser encajada mucho mejor por espectadores no iniciados en el género.

En la parte técnica hay algunos detalles que se podían haber pulido para hacer un resultado más realista, como las interferencias de los videos y la excesiva iluminación del flash del móvil en las escenas de oscuridad. Demasiado artificiales. Detalles como estos son los que me han impedido tener una experiencia terrorífica. Aunque he de decir que si que ha oído algún grito en la sala durante la proyección.

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En definitiva, estamos ante una cinta sin pretensiones que consigue entretener, pero cuyo resultado es irregular. Algunas ideas funcionan y otras no. Aún así, siempre es bienvenido cualquier nuevo intento en géneros poco transitados por la cinematografía española. Ojalá Noctem funcione.

 

The evil within: Resplandor de serie Z

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Estábamos en un corrillo hablando sobre el buen nivel del FANT tras la proyección de My father die. Ahora entiendo que ese inocente acto era en realidad una invocación a algo que peor que Satán: The evil within. La película, que comparte nombre con un exitoso videojuego survival horror, es lo peor de lo que llevamos de festival.

¿De qué va? Todo cambia en la vida de Dennis, joven discapacitado mental, cuando su hermano decide llevar a su habitación un espejo. Ese elemento será la entrada a un mundo de pesadillas con consecuencias fatales en la vida real.

The evil within falla en casi todo. Actores de telefilme, un guión descuidado y unos efectos especiales que chirriarían en los 70. Este pretendido homenaje al terror ochentero y a los episodios de Twighlight zone no funciona ni como producto de videoclub. Si hablamos de calidades su lugar de venta sería más bien una gasolinera. Da pena ver a un icono del horror como Michael Berryman (Las colinas tienen ojos, Los renegados del diablo) prestándose a hacer de fantoche para la función. Tampoco funcionan sus guiños, que los hay. El homenaje a la araña de La cosa es como la versión de Nirvana que hizo Ramoncín.

Andrew Getty, director y guionista, no acierta con el tono. La película no asusta, pero tampoco se decanta por la comedia. La mayoría de asesinatos no se nos muestran, por lo que tampoco saciará a amantes del gore. Y como revival acaba siendo víctima de lo que parodia. Uno se pregunta… ¿A qué público va dirigida esta película?

Si la película es mala, peor aún es su mensaje. El joven discapactitado que protagoniza el relato es apedreado en la plaza pública, metafóricamente. 90 minutos de sorna a una enfermedad mental, de insultos innecesarios. Mongolo, retrasado y otros que os sonarán. Estaba convencido que el personaje iba a tener la oportunidad de desquitarse de todos los insultos, que estábamos en realidad ante una crítica a todo esto, pero de eso nada. La visión que se da de este problema mental es sencillamente mezquina.

Si podemos salvar algo de la película salvamos a Dina Meyer, que se conserva tal y como la vimos en Starship Troopers. Y la salvamos porque da pie a decir “Mira, la pelirroja de Starship Troopers está viva”, no porque lo haga bien. Este debut del director y guionista Andrew Getty en el cine no tiene pinta de ser recordado, al menos para bien. En la habitación 237 de El resplandor se proyectaba esta película.

It Stains the Sands Red: Choni v. Zombie

En apenas quince minutos It Stains the Sands Red consigue follarse de forma salvaje a las cinco películas de la saga Resident Evil. Molly, la gran protagonista de la función, carece del estilo y las artes marciales de Alice, pero va sobrada de algo más importante cuando hablamos de cine zombie, el instinto de supervivencia. ¿Qué un zombie quiere sangre y necesito despistarle? Pues nada, me saco un tampón del coño y ya tengo perrito. Y para satisfacción de los espectadores, no es su único truco.

¿De qué va? Una pareja huye por carretera de un apocalíptico Las Vegas. Tras una breve parada, el vehículo en el que viajan no consigue arrancar. Un zombie se acerca para aprovechar la ocasión.

It stains the sands red (Mancha las arenas rojas, o algo así) es una comedia, un western, una de terror y un drama familiar. Todo al módico precio de una entrada a 2,90€ para el turno de noche del FANT 23. Un buen aporte a un género zombie que, por suerte, siempre consigue encontrar la vuelta de tuerca adecuada.

Molly, interpretada magistralmente por Brittany Allen, está más cerca de Belén Esteban que de Milla Jovovich. Curioso que la última gran heroína del cine zombie lleve plataformas, pantalones de leopardo, un tampax y cocaína. Todo un kit de supervivencia. La actriz supera con nota el desafío de supervivencia zombie en el desierto. Habría que ver cuanto dura Jesús Calleja. Y no nos olvidamos de Juan Riedinger. El actor canadiense interpreta a ‘Polla pequeña’ (cariñosamente Smalls), y no es un indio compañero de ‘Pipa grande’, si no el zombie que persigue incansablemente a la protagonista. ¿La mejor interpretación de un no muerto en la historia del subgénero? Yo diría que sí (Si se os ocurre uno mejor dejar un comentario, please).

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A la película le da además tiempo para darle una buena patada en la boca al machismo, y por ende a los humanos menos evolucionados del género masculino. El filme acierta al comparar a los muertos vivientes con los típicos babosos de discoteca. Y recuerdo que solo hay una amenaza peor que los muertos: Los vivos.

El director Colin Minihan es parte junto a Stuart Ortiz de los autodenominados Vicious Brothers, responsables de Grave Encounters y su secuela. Habrá que seguir la pista a este joven canadiense nacido en 1986. Aún tiene mucho que aportar al cine de terror.

It stains the sands red tiene los elementos suficientes como para ganarse un hueco en la historia del género. Su estética (Heredera de Los renegados del diablo) y ese desierto de Las Vegas lo merecen, y hacen que perdonemos alguna escena de más en su parte final e incluso algún gazapo. Ya sabéis, lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas.