Archivo de la etiqueta: thriller

Uno Tras otro (In order of disappearance): Ciudadano ejemplar en Estado de Malestar

El thriller noruego Kraftidioten, de Hans Peter Molland, llegaba al FANT con la etiqueta de aspirante a la victoria en la Sección Oficial, y viendo la acogida tras la proyección, esa condición no le pesó en absoluto.

La película nos cuenta la historia de Nils Dickman (Stellan Skarsgard), propietario de una empresa de quitanieves y ciudadano del año, que tras el asesinato de su hijo iniciará una venganza que llevará hasta sus últimas consecuencias.

in-order-disappearance-muertes

Además del thriller, aparecen elementos del drama y del cine de gangsters, a los que se le añade siempre una fina capa de humor negro, presente durante todo el metraje. Su tono y su sentido del ritmo recuerdan sobre todo al cine de los hermanos Coen.

Un elemento curioso es que tras cada muerte en la película (que no son pocas) se nos presenta una esquela del fallecido. Salvando las distancias, me ha recordado a la primera película de Austin Powers, en la que cada vez que moría uno de esos esbirros anónimos que caen a decenas en el cine de Bond, veíamos como alguien llamaba a la casa familiar para informar de la muerte. Os refresco la memoria:

El filme se toma la licencia de reirse de los tópicos del estado de bienestar. No hay partido político que no se mire en el espejo nórdico, esa supuesta democracia avanzada que quizá se ha idealizado demasiado. Los personajes se cuestionan si ese sistema perfecto es un consuelo dentro de las temperaturas gélidas y escasas horas de luz que tienen. Incluso se aplica la que llamaremos la teoría del plátano. Se relaciona calor y ausencia del estado de bienestar, y se nombran ejemplos de ello como Portugal, España, Grecia, Italia, Sudamérica y África. “Si tienes calor no nocesitas estado de bienestar, porque con calor y un platano eres feliz” dice uno de los personajes.

in-order-disappearance-fant

Kraftidioten, cuyo título inglés es In order of disappearance, es una película entretenida no exenta de calidad. Iría en un perfecto programa doble con otra película noruega que me apasiona: Headhunters (teneis que verla si no lo habeis hecho), aunque esta última me parece superior.

Lo mejor: Su humor negro, presente en todo momento.

Lo peor: Influencias evidentes que no la hacen del todo original.

Anuncios

Perdida: Juego camina conmigo

David Fincher vuelve a escena, y lo hace adaptando el Best seller Perdida de Gillian Flynn. De este modo, el director de Denver continúa un sendero marcado por las adaptaciones (Millennium, La red social, House of cards…). En esta ocasión nos ofrece un trepidante thriller con el que se dispone a jugar con el espectador. Morbo y más morbo en la que podría ser la obra cumbre del Anarrosaquintanismo.

El juego comienza con la extraña desaparición de  Amy Dunne. La opinión pública y la sombra de la duda caen con fuerza sobre su marido, Nick Dunne. Él y la policía seguirán las misteriosas pistas que dejó Amy antes de desaparecer.

Las dos horas y media de duración de la película no pesan en absoluto. Estamos ante una de las películas más entretenidas de este 2014. Reconozco que pasadas las dos horas aún estaba en la butaca pidiendo más. Y es que no tenemos que esperar al desenlace para resolver enigmas. El nudo viene cargado de sorpresas, trampas y humor perverso.

perdida-matrimonio-amy

ben-affleck-perdida-interrogatorio

La primera película que me ha venido a la cabeza al acabar Perdida es Juegos Salvajes, la tramposa película que John McNaughton dirigió en 1998 con dos actrices y una piscina para el recuerdo: Neve Campbell y Denise Richards. Existe además cierta influencia televisiva. La parte de la entrevista a Nick Dunne recuerda a la que vimos en el episodio 2×04 de House of cards, serie con Fincher como cara visible. También veo a la asombrosa Amy esa misteriosa esencia de la “Laura Palmer” de Twin peaks. No me hubiese sorprendido que esta Perdida hubiera sido una serie de 8 episodios.

Maravilloso acierto de casting el de Ben Affleck, es el tonto útil que la película necesita. Sus carencias interpretativas le sientan de lujo a su personaje. Pero Affleck no brilla tanto como la fascinante Rosamund Pike, a la que conoceremos mediante flashbacks previos a su desaparición. Podría acabar con nominación al oscar. En el resto del reparto, destacaría a Tyler Perry, que interpreta al carismático abogado defensor Tanner Bolt y a Carrie Coon, hermana enrrollada de Affleck. Congratulará a muchos la presencia de la espectacular modelo Emily Ratajkowski, que se muestra en en todo su esplendor.

hermana-ben-affleck-gone-girl

emily-ratajkowski-perdida-gone-girl-modelo

Como siempre destacar el trabajo de Trent Reznor y Atticus Ross en la banda sonora, si bien en esta ocasión les colocará un escalón por debajo de La red social y Millennium, quizá porque ya no nos pilla de sorpresa.

Sin duda Fincher cuenta con un buen material, pero he echado en falta fuegos artificiales. Es el doble filo de la adaptación, la fidelidad te da, pero también te quita, y Perdida se queda un escalón por debajo de la grandeza cinematográfica. Veo a Fincher en retazos, reconocible en su sello de los últimos tiempos, pero echo en falta al Fincher desatado de los inicios, el de Alien 3, Seven o El club de la lucha, un director con energía arrebatadora. Su cine, desde Zodiac, ha ganado pausa, madurez, pero adolece de excesos, y quizá también de ambición. Fincher tiene el talento para darnos obras maestras, pero en este caso opta por darnos un enorme entretenimiento. Cumple mínimos para seguir en la primera división americano, pero creo sinceramente que puede volar muy por encima de Perdida.

Ciudadano X: El telefilme que triunfó en Sitges

El festival de Sitges de 1995 encumbró a Citizen X (Ciudadano X), una TV movie sobre la apasionante caza de Andrei Chikatilo, el carnicero de Rostov, asesino en serie que acabó con la vida de 52 personas, en gran parte niños. Está producida por la HBO, en unos tiempos en los que ni intuíamos por estos lares que el canal se iba convertir en el gran referente en cuanto a calidad de las series para televisión.

ciudadano-x-chikatilo

La etiqueta de telefilme no le pesa en absoluto a esta producción, que además del ya mencionado premio principal de Sitges, consiguió 7 nominaciones a los Emmy y 2 a los Globos de Oro. Ciudadano X crea su propio tono, alejado de la moda de los Psycokillers de los 90 que surgió a raíz de El silencio de los corderos. Chris Gerolmo. guionista de Arde Mississippi, escribe para la ocasión un buen guión (basado en el libro The killer department, de Robert Cullen) que él mismo dirige con solidez.

El contexto es uno de los protagonistas. La película muestra la rigidez de maniobra del regimen sovietico. No es casual que pasaran doce años hasta la captura de Chikatilo. El poder comunista nunca quiso reconocer que podían cometerse este tipo de crímenes en su territorio. Las ayudas al detective principal del caso fueron practicamente nulas hasta el tramo final de investigación, a pesar de la gravedad del asunto. También se trata la persecución de homosexuales bajo el regimen, para los que crean que esta práctica era exclusiva de la Alemania nazi.

La banda sonora de Randy Edelman tiene muchos kilates. Viste con un elegante traje la tensa calma de la película y complementa a la perfección su áspero paisaje.

stephen-rea

max-von-sydow-citizen-x

El filme nos regala dos interpretaciones extraordinarias, que se apoyan en dos enormes personajes. Stephen Rea está excelso dando vida al teniente al cargo de la investigación, al igual que Donald Sutherland, que interpreta a su mando superior. Juntos elevan la cinta muy por encima de sus posibilidades. No nos olvidamos del siempre excelente Max Von Sydow, que aparece para hacer de “exorcista en la vida real”. Los que ya la hayais visto lo entendereis.

Estamos ante una película a reivindicar. Un retrato atroz de uno de los asesinos más sanguinarios que ha dejado la historia, Nunca es tarde para hablar de una película de la que no se ha hablado lo suficiente.

Para terminar rescato dos frases de las muchas brillantes que deja el guión:

“La fuerza de la burocracia se mide por la capacidad de no conceder todos los medios a los que los solicitan”

“Cuando pasas mucho tiempo con un león la idea de rugir empieza a parecerte cada vez más razonable”

La isla mínima: Aves migratorias

La isla mínima no es un hype, en un peliculón. Siempre me he mostrado muy contrario a la creencia de que el cine es una ciencia exacta, pues practicamente no hay nada más subjetivo que el séptimo arte, pero la calidad de La isla mínima es, a mi juicio, algo incuestionable. No recuerdo ahora mismo una película española que supere a nivel fotografía al trabajo que realiza Alex Catalán en esta isla. La película tiene planos grandiosos que aún no han abandonado mi retina. La imagen de los patos en el interior del auto mientras aparece el primer cadaver, la acción tras el parabrisas, los impresionantes planos aéreos iniciales… Para mi, La isla mínima marca el Teide fotográfico español.

isla-minima-marismas-guadalquivir

isla-minima-doñana

Estamos ante una historia negra de la España postdictatorial. Alberto Rodriguez ya demostró en Grupo 7, cuya acción se desarrollaba en la Sevilla de la Expo 92′, que le gusta la historia reciente como telón de fondo. En las marismas del Guadalquivir, dos policias investigan la desaparición de dos niñas, encarnados por Raúl Arévalo y Javier Gutierrez. Cada uno representa a una España. Arévalo representa a la emergente izquierda, que se levanta con fuerza tras la dictadura. Gutierrez hace lo propio con una derecha condenada a adaptarse a la nueva situación. Con el transcurso de la acción veremos a la izquierda utilizando métodos de la derecha, una situación que a dia de hoy nos suena a todos. Inevitable no recordar la última película que entró en ese juego de espejos de los dos bandos, la enorme Balada triste de trompeta, de Álex De la Iglesia.

isla-minima-cuervo

El duelo interpretativo entre Arévalo y Gutierrez  alcanza el notable, si bien es este último el que destaca por encima del resto de actores. Clava a su decadente facha aficionado al alpiste, que por momentos se convierte en Tejero para decir “¡Se sienten coño!”. El que sigue sin levantar cabeza es Jesús Castro, al que no le vendrían nada mal unas clases de dicción.

Las comparaciones con la serie True detective son inevitables. Todo parece indicar que la película ya estaba rodada antes de la explosión de la serie, pero sus paralelismos son numerosos, tanto a nivel realización como en el lado oscuro de los personajes. La mayor diferencia es que la película de Rodriguez nunca pretende alcanzar las cotas de existencialismo de la serie de Fukunaga. La sombra de la duda. lamentablemente, perseguirá a la película. Aunque no haya inspiración ni plagio, la mera existencia de True detective penaliza a La isla Mínima.

isla-minima-cuervo-gutierrez

En definitiva, estamos indudablemente ante una de las mejores películas españolas de los últimos años. Rodriguez sigue creciendo película a película, quitándose ese corsé que aprieta al cine made in Spain. No me queda más que recomendarla.

El niño: Pájaro derribado

El niño se ha convertido en el segundo gran fenómeno del cine español de 2014 tras el éxito de Ocho apellidos vascos. Aunque no llegará a las cifras totales de la primera, ya es un éxito en taquilla. Nuevo triunfo de la factoría Telecinco, que le ha dado a la película el empujón promocional que necesitaba.

Marketing aparte, hay una gran razón para ver El niño. Se trata de la primera película de Daniel Monzón tras Celda 211, ya un clásico del cine español. El director se ha armado de ambición para ofrecer un thriller fronterizo que no tenga nada que envidiar a las producciones USA, y viendo el resultado final puedo afirmar que lo ha conseguido.

La película nos presenta a dos policías: Luis Tosar y Bárbara Lennie, que intentarán dar al cuerpo lo que demanda: La foto de la incautación de un gran alijo de droga. Paralelamente, un joven chapuzas, interpretado por Jesús Castro, decide hacer carrera en el negocio del narcotráfico.

helicoptero-pajaro-el-niño

El mayor logro de El niño son sin duda son sus secuencias de acción, destacando sobre todas ellas las que implican a cielo y mar, con helicóptero y lancha como protagonistas. Se ve que Daniel Monzón metió horas de pequeño con el helicoptero de Playmobil. Su ejecución me recuerda al cine de Paul Greengrass, en especial al de Capitán Phillips, con retazos del Michael Mann de Corrupción en Miami. La película no pierde en las comparaciones, por lo que se puede decir que, en este sentido, el trabajo de Monzón es mayúsculo. Trabajo que va acompañado de un gran fotografía.

Hay decisiones muy acertadas, como ese comienzo en el puerto que tanto ha recordado a la excelsa segunda temporada de The Wire. Excelentes localizaciones y una inteligente puesta en escena que hacen que nos traslademos de manera rápida del cine a la sombra del Peñón de Gibraltar.

el-niño-the-wire-puerto

La trama nos involucra en temas de actualidad latente, como Gibraltar (vemos hasta a los famosos monos), los problemas en la frontera con Marruecos o el narcotráfico. Incluso lanza un guiño al islote de Perejil y a su sonado episodio. Por suerte la película omite la crítica social y el lenguaje ejemplarizante. Era muy fácil caer en la moralina, en las drogas son malas, en el discurso populista. Aquí lo que importa es la investigación policial.

No todo funciona en El Niño. Su tercer cuarto no está a la altura y detiene su ritmo frenético, lo que nos lleva a pensar que recortando un cuarto de hora el resultado final se vería beneficiado. Por el camino encontramos alguna escena que sobra, como la sonrojante escena de “Sex in the beach”, que parece un copy paste de algún bodrio adolescente. Por suerte su duración es escasa. También me he llevado una ligera decepción con la partitura del imprescindible compositor Roque Baños, que a pesar de algún gran pasaje no me ha terminado de convencer. Más acertado el uso de algunas canciones, por momentos en claro homenaje al cine quinqui español.

El-niño-2014-película

el-niño-carroza-castro

En cuanto al reparto, me ha llamado mucho la atención la de palos que le han caído a Jesús Castro por su actuación. Si bien no pasará la historia, sería injusto criticarle por no tener un abanico gestual amplio, puesto que su personaje no lo requiere. No olvidemos que su papel es el de un chico de barrio sin demasiada formación, por lo que pintarle de “Lobo de Wall Street” habría sido un tremendo error. Más afortunados están sus compañeros de fatigas. “El compi”, interpretado por Jesús Carroza, es el encargado de introducir el humor, que ayuda y mucho a hacer llevadero el thriller. Veo influencia directa de la reciente El mundo es nuestro. Por momentos, el niño y el compi parecen una versión mainstream del culebra y el cabesa. Igualmente brillante el trabajo de Saed Chatiby, que interpreta a Halil,  y que avanzada la trama se transformará magistralmente en Özil (ya entendereis a que me refiero). Este trío de actores encajaría a la perfección en una hipotética secuela de Barrio. Además la moto de agua ya la tienen.

el-niño-gibraltar

Luis Tosar se enfrenta a un personaje que no está a la altura monumental de Malamadre, pero una vez más sale victorioso. ¿Podemos ya hablar de Tosar como uno de lo mejores españoles de todos los tiempos? En mi opinión, rotundamente sí. Barbara Lennie cumple, aunque con el metraje va perdiendo peso gradualmente. Lo contrario que le sucede al siempre excelente Eduard Fernandez.

En definitiva, estamos ante un thriller fronterizo con una gran fortaleza, más brillante por momentos que en conjunto, que dejará huella en la manera de rodar secuencias de acción en España. Es portadora de la ambición que tanto demanda el cine español. Intuimos una merecida lluvia de nominaciones a los Goya para la película.

A PARTIR DE AQUÍ… SPOILER. (NO LEAS A PARTIR DE AQUÍ SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA)

Sobre el final de El Niño

Con el cierre de la trama se lanza una incógnita. Se nos muestran imágenes de un camión en el puerto, intuimos que bien cargado de nada legal. Se oye una conversación telefónica en la que un hombre le dice a otro “Encárgate de recoger a los niños a las 5” o  algo similar. Hemos visto que a raíz de esto se han sucedido los comentarios del tipo “No he entendido el final” y la verdad es que he podido leer unas cuantas versiones diferentes. Tenemos la nuestra:

1. El compi empieza carrera en la policía, pero no abandona su periplo en el narcotráfico. El es el nuevo topo.

1+. Versión mejorada. El compi es el topo, y habla con su nuevo socio: El padre de su novia.

Y ahora algunas versiones que circulan por internet…

2. La llamada solo es síntoma de que el narcotráfico continúa. Los personajes no nos tienen que resultar familiares.

3. (La mejor) El que habla es Luis Tosar. Desde el principio de la película el auténtico capo. El es el que lleva la trama por donde quiere por su beneficio. El gran titiritero.

4. A Eduard Fenandez nada le salpica y continua con sus labores de enlace de la policía.

5. Ninguna respuesta es correcta.

Podeis hacer vuestra versión en los comentarios, poniendo OJO SPOILER para que nadie sea destripado.

El mensajero del miedo: Soldados de plomo

He decidido rescatar El mensajero del miedo, película de Jonathan Demme, un director del que se esperaba muchísimo tras encadenar dos grandes películas seguidas en los 90, El silencio de los corderos y Philadephia, y que no respondió, ni de lejos, a las expectativas.

El mensajero del miedo es una revisión de la novela de Richard Condon que ya fue llevada al cine en 1962. En esta ocasión, Demme se armó de pesos pesados: Denzel Washinton, Meryl Streep y Jon Voight. secundados por un emergente Liev Schreiber.

el-mensajero-del-miedo-liev-schreiber

Tras un suceso bélico en Kuwait, varios miembros del ejército empiezan a tener extrañas pesadillas. Uno de ellos es el comandante Marco (Denzel Washinton), cuyos sueños le llevan a contactar con Raymond Shaw, héroe tras aquel suceso y actualmente en la carrera por la vicepresidencia de Estados Unidos. Marco empieza a dudar de la realidad de aquel episodio.

La película se mueve en el terreno del thriller psicológico. Las paranoias del personaje de Denzel Washington evocan a La escalera de Jacob (gran obra a reivindicar), o a la habitación roja de Twin peaks. Los primeros 40 minutos se siguen con interés, pero pasado el ecuador de la cinta todo se empieza a desmoronar. Lo primero que empieza a cojear es el protagonista. Washington nunca estuvo peor, pero no, la culpa no es suya, es de un guión y una dirección confusas. Se intenta crear al espectador un dilema entre locura y cordura, pero aún en sus reacciones cotidianas se dibuja a su personaje como un tarado mental, lo cual resulta demasiado forzado y, sobre todo, muy poco creíble. Aspectos como esto son lo que provocan que una trama en la que el interés debería ser creciente decaiga por completo.

el-mensajero-del-miedo-denzel-washington

Schreiber tiene presencia, pero con su personaje ocurre algo similar. La ciborgización juega en su contra. El primer encuentro Washington vs Schreiber resulto demasiado brusco. En este entuerto brilla una vez más Meryl Streep, bordando el papel de madre sobrecontroladora y mezquina.

La segunda hora es dura. El guión se decanta por continuas huidas hacia adelante hasta llegar a un desenlace poco satisfactorio. Ni rastro del director efectivo que vimos en la ya mencionada El silencio de los corderos. La trama política inicial hacia presagiar un thriller de altura, pero una vez inmersos en la conspiranoia todo se derrumba. Y eso que elementos como el de las sociedades secretas resultaban más que interesantes.

el-mensajero-del-miedo-imagen

En definitiva, no merece la pena rescatar ua película que es más por lo que pudo ser que por lo que es. Una oportunidad desaprovechada también para ir de frente en temas por los que solo se atreve a pasar de puntillas, como la trastienda de la guerra del golfo o el uso de la política del terror que se ejerce en campaña. Una pena.

 

Open Windows: La ventana discreta

Había ganas de ver Open Windows. Sigo a Nacho Vigalondo desde que vi en un FANT de hace una década sus lecciones de cine, en las que veíamos por ejemplo el efecto de una batbola del Todo a cien al ser lanzada contra una vaca. Sus cortos de Código 7 o 7:35 de la mañana me fascinaron. Las expectativas eran altas, pero su debut cinematográfico, Los cronocrímenes, estuvo por encima de ellas. Una de las mejores películas de viajes en el tiempo jamás realizadas. Disfrutamos también Extraterrestre, su segundo largo. Las primeras críticas de Open Windows, algunas negativas, no me echaron atrás.

La premisa era buena. Un fan (Elijah Wood) consigue el premio de cenar con su actriz favorita (Sasha Grey). Antes de la cita aceptará una videoconferencia con un tipo que le propondrá abrir ventanas para espiar a la actriz. A partir de ahí la acción se desarrollará a través del portatil.

Y ahora es cuando tengo que dar mi valoración. No hay practicamente nada salvable en Open Windows, quizá esos primeros minutos de cine dentro del cine, que sorprenden desde el absurdo. El problema reside en el guión. Quizá la “forma” ha hecho que Vigalondo olvide algo básico: La trama. Y a decir verdad, la forma tampoco me ha parecido nada del otro mundo.

Esperaba algo más rompedor, pero Vigalondo decide decantarse por el portatil en plena época del Smartphone, lo cual hace que no todo resulte tan novedoso como pretende. La cámara se mueve de ventana a ventana con movimientos a veces algo bruscos. Esperaba un recurso más elaborado que la cámara grabando una pantalla, cual capturador de video.

Los personajes no ayudan, más bien todo lo contrario. Wood y Grey están pintados con brocha gorda, y carecen de una simpatía que les haga conectar con el público. Eso provoca que su vida no nos preocupe demasiado, y en un escenario que no me importa si viven o mueren es muy dificil crear tensión. Por desgracia, a la función se suma un trio hacker que me ha sacado totalmente de la película. Si bien nos movemos en la ficción se echa de menos unos mínimos de verosimilitud. Bastaba con un buen asesoramiento hacker a la hora de escribir el guión. El trio fan-estrella-psicópata era más que suficiente.

open-windows-elijah-wood

Si aún no te has ido de la película con las incongruencias tecnológicas aún queda lo mejor. La trama se decanta por los giros, y lo que parecía una curva pronto se convertirá en el Dragon Khan. Extraños movimientos argumentales en su parte final que más que sorprender acaban dinamitando lo poco conseguido. No entiendo como alguien no paró los pies a Vigalondo al leer el guión. Un “Nacho, se te está yendo de las manos” hubiera bastado.

Trance de Danny Boyle, es un antecedente reciente de el exceso de giros, de querer rizar el rizo, solo que la dirección artística de Boyle funciona mucho mejor que el frio universo de Open Windows. También se echa en falta un poco de humor que haga más llevadero el trago, porque el conjunto resulta demasiado serio. Quizá llevándola hacia la comedia hubiera funcionado.

En definitiva, estamos ante una de las peores películas de lo que va de 2014. Quizá Vigalondo se ha salvado de la quema porque es un tipo que suele caer simpático, pero si la llega a dirigir un Michael Smith o un Juan Sánchez sin antecedentes, seguramente le habrían masacrado. Esperemos que recupere el rumbo en una carrera que hasta ahora era impecable.